Portada » Filosofía » Principales Corrientes Filosóficas: De Platón a la Modernidad
La metafísica de Platón es dualista, ya que distingue entre el mundo sensible y el mundo inteligible. El mundo sensible es material, cambiante y accesible a los sentidos, por lo que no constituye la verdadera realidad. En cambio, el mundo inteligible está formado por las Ideas, que son eternas, inmutables y perfectas. Estas Ideas son la auténtica realidad y fundamento de todo lo existente. Entre ellas destaca la Idea de Bien, que es el principio supremo del ser y del conocimiento.
Platón sostiene que el conocimiento verdadero es el conocimiento de las Ideas y se alcanza mediante la razón. Distingue entre:
Además, defiende la teoría de la reminiscencia, según la cual conocer es recordar las Ideas que el alma ya conocía antes de su unión con el cuerpo.
Platón defiende un dualismo antropológico, según el cual el ser humano está compuesto de cuerpo y alma. El alma es inmortal, racional y pertenece al mundo inteligible, mientras que el cuerpo es material y perecedero.
Descartes distingue tres sustancias: la res cogitans (sustancia pensante), la res extensa (sustancia material) y Dios como sustancia infinita. Establece un dualismo entre mente y cuerpo. Dios desempeña un papel fundamental como garante de la verdad, ya que asegura que las ideas claras y distintas no sean engañosas.
Descartes inicia su filosofía con la duda metódica, que consiste en poner en duda todo conocimiento que no sea absolutamente cierto. De este proceso obtiene una primera verdad indudable: “Cogito, ergo sum”. A partir de esta certeza, reconstruye el conocimiento basándose en ideas claras y distintas, propias de la razón, defendiendo así el racionalismo.
El ser humano es la unión de dos sustancias distintas: el cuerpo, que es material, y el alma, que es pensante. La esencia del ser humano reside en el pensamiento, por lo que el alma tiene primacía sobre el cuerpo.
Hume defiende un empirismo radical según el cual todo conocimiento procede de la experiencia. Distingue entre:
Critica la noción de causalidad, afirmando que no podemos conocer una conexión necesaria entre causa y efecto, sino solo una sucesión constante basada en la costumbre. Asimismo, rechaza la existencia de la sustancia y del yo como realidades permanentes.
Nietzsche critica la metafísica tradicional, especialmente la de Platón, por haber inventado un mundo verdadero separado del mundo sensible. Rechaza esta división y afirma que solo existe el devenir, es decir, la realidad cambiante y en constante transformación.
Nietzsche niega la existencia de una verdad objetiva. Defiende el perspectivismo, según el cual todo conocimiento es una interpretación condicionada por la perspectiva del sujeto. La verdad no es más que una construcción.
Nietzsche critica la moral tradicional, especialmente la moral cristiana, a la que denomina moral de esclavos por promover valores como la humildad o la obediencia. Frente a ella, propone la moral de señores, basada en la afirmación de la vida y la voluntad de poder.
El ser humano es un ser en proceso de superación. Nietzsche introduce la figura del superhombre, que representa la creación de nuevos valores y la afirmación plena de la vida.
La ética de Kant es una ética del deber o deontológica, basada en la razón y no en las consecuencias de las acciones. Kant sostiene que una acción es moralmente buena cuando se realiza por deber, es decir, por respeto a la ley moral, y no por inclinaciones o intereses personales. El principio fundamental de su ética es el imperativo categórico, que ordena actuar solo según aquellas máximas que puedan convertirse en ley universal. Esta ética es autónoma, ya que el propio sujeto racional se da a sí mismo la ley moral, y formal, porque no establece contenidos concretos, sino la forma que deben tener las normas morales.
La ética de Mill es una ética utilitarista y consecuencialista, según la cual la moralidad de una acción depende de sus consecuencias. Una acción es correcta si produce la mayor felicidad para el mayor número de personas. La felicidad se entiende como placer y ausencia de dolor. Mill introduce una diferencia entre placeres superiores, de carácter intelectual, y placeres inferiores, de carácter físico, otorgando mayor valor a los primeros. De este modo, su utilitarismo no solo tiene en cuenta la cantidad de placer, sino también su calidad.
