Portada » Filosofía » Fundamentos de la Filosofía: De Platón a Nietzsche
Platón defiende la Teoría de las Ideas, núcleo de su filosofía, que establece un dualismo ontológico. Afirma la existencia del Mundo Inteligible, compuesto por Ideas inmateriales, eternas e inmutables que son la verdadera realidad, frente al Mundo Sensible (físico), que es una copia imperfecta y cambiante. El Demiurgo es la inteligencia divina que ordena la materia caótica siguiendo el modelo de las Ideas.
En el conocimiento (dualismo gnoseológico), distingue entre:
El acceso a la verdad se explica por la reminiscencia: conocer es recordar lo que el alma ya sabía antes de caer al cuerpo. Según el Símil de la línea, el proceso culmina en la Nóesis o intuición pura de la Idea del Bien, que es la causa suprema de toda realidad y perfección.
Platón propone un dualismo antropológico radical: el ser humano es la unión accidental de un cuerpo (prisión mortal) y un alma (inmortal y divina). El alma pertenece al mundo de las Ideas y su tarea es la purificación.
Mediante el Mito del Carro Alado, explica la naturaleza tripartita del alma:
La justicia en el individuo se logra cuando la razón gobierna sobre las otras partes.
Para Platón, la Ética y la Política son inseparables. Su modelo de Estado Ideal busca la Justicia, entendida como la armonía entre tres clases sociales que corresponden a las partes del alma:
La justicia social se alcanza cuando cada clase cumple su función natural bajo el mando del Filósofo-Rey.
Como máximo exponente del empirismo, Hume afirma que todo conocimiento procede de la experiencia, negando las ideas innatas. Divide las percepciones en:
Establece un criterio de verdad: una idea solo es válida si proviene de una impresión. Realiza una crítica a la causalidad, argumentando que no tenemos impresión de una «conexión necesaria»; nuestra creencia se debe al hábito y la costumbre. Esto conduce al escepticismo y al fenomenismo.
Hume defiende el emotivismo moral, criticando que la ética se base en la razón. Sostiene que los juicios morales nacen del sentimiento de agrado o desagrado. Este sentimiento se fundamenta en:
Nietzsche proclama la «muerte de Dios» para señalar que los valores absolutos han dejado de ser el fundamento de la cultura europea, derivando en el nihilismo. Critica la moral de esclavos (cristianismo y platonismo), que considera nacida del resentimiento contra lo vital. Propone la transvaloración de los valores y la recuperación de la moral de señores, que afirma la vida, la fuerza y la excelencia terrenal.
Rechaza la metafísica tradicional y propone el perspectivismo: no hay hechos objetivos, solo interpretaciones. El ser humano es un «puente» hacia el Superhombre, quien posee voluntad de poder, crea sus propios valores y acepta el eterno retorno. Evoluciona mediante tres transformaciones: el camello (obedece), el león (destruye valores viejos) y el niño (crea nuevos valores).
«Nietzsche critica el dualismo ontológico de Platón. Mientras Platón inventó un Mundo Inteligible de verdades absolutas por miedo al cambio, Nietzsche defiende el perspectivismo y afirma que el ‘mundo verdadero’ platónico es una mentira que niega la única realidad: la sensible.»
«La ‘muerte de Dios’ es el fin del platonismo. Donde Platón puso la Idea de Bien como fundamento absoluto, Nietzsche sitúa la libertad del hombre. Sin un fundamento trascendente, el ser humano puede recuperar la fidelidad a la tierra y crear su propio sentido.»
«Nietzsche ataca el intelectualismo moral platónico que somete los instintos a la razón. Define la moral de Platón como ‘moral de esclavos’ y propone, frente a la represión de los deseos, la voluntad de poder y la afirmación vital del Superhombre.»
