Portada » Filosofía » Platón: vida, contexto histórico y términos clave de su filosofía
Aristocles es el verdadero nombre de Platón. El sobrenombre «Platón» se lo puso su profesor de gimnasia y se interpreta como «de espalda ancha». Platón fue uno de los filósofos más influyentes de la Antigua Grecia y vivió en un periodo que transformó la política, la sociedad y el pensamiento filosófico. Su vida coincidió con acontecimientos como las Guerras Médicas, el esplendor de Atenas bajo el liderazgo de Pericles, la Guerra del Peloponeso y la tiranía de los Treinta. A través de esos hechos, Platón actuó como crítico de su tiempo y como pensador cuyas ideas tuvieron efectos duraderos a lo largo de los siglos.
Platón nació en el contexto de las secuelas de las Guerras Médicas, conflictos que enfrentaron a las ciudades griegas contra el Imperio Persa. A pesar de las victorias griegas, la región quedó marcada por tensiones y cambios geopolíticos. Este contexto influyó en la manera en que Atenas emergió como potencia dominante bajo el liderazgo de Pericles. Las artes, la democracia y la filosofía constituyeron las bases del pensamiento posterior de Platón.
No obstante, la prominencia ateniense se vio afectada por la Guerra del Peloponeso, un conflicto entre Atenas y Esparta que debilitó gravemente a ambos estados. La guerra fue seguida por un periodo oscuro: la tiranía de los Treinta, cuando ciertos aristócratas se instauraron en Atenas, sembrando el caos y la decadencia. Este periodo condicionó la percepción de Platón sobre la política y la justicia, llevándolo a cuestionar la estabilidad de la democracia.
Platón fue discípulo de Sócrates y presenció la ejecución de su maestro en el contexto de la democracia ateniense. Este acontecimiento marcó profundamente a Platón y contribuyó a un giro en su pensamiento. Desconfiando de la capacidad de las masas para tomar decisiones informadas, Platón explora en sus obras —especialmente en La República— la idea de un gobierno dirigido por filósofos, poniendo en tela de juicio la eficacia de la democracia directa.
El filósofo experimentó de cerca los peligros del poder en la corte de Siracusa, en Sicilia. Intentó sin éxito aplicar sus ideas políticas al orientar al tirano Dionisio I. Tras uno de sus viajes a Siracusa, Platón llegó a ser apresado y vendido como esclavo; un amigo de su familia logró finalmente sacarlo de la esclavitud. Este episodio influyó en su concepción de la relación entre filosofía y poder.
Posteriormente fundó la Academia, cuya entrada, según la tradición, llevaba la inscripción: No ingrese aquí si no es geómetra. Allí enseñaba y desarrollaba sus ideas; la Academia fue un espacio de educación y de reflexión destinado a la formación de quienes podrían gobernar según los principios filosóficos que defendía Platón.
En resumen, el contexto socio-histórico de Platón —marcado por las Guerras Médicas, la Guerra del Peloponeso, la democracia ateniense y el impacto personal de la ejecución de Sócrates— es esencial para comprender sus ideas filosóficas. Su obra, forjada a partir de su experiencia, constituye un claro ejemplo de la complejidad humana y de la búsqueda constante de la verdad y la justicia en una sociedad en crisis.
A continuación se presentan términos clave del pensamiento platónico, con sus definiciones corregidas y ajustadas:
Anamnesis (del griego, «reminiscencia»). Para Platón, conocer es recordar; esta teoría sostiene que el alma, antes de encarnarse, conocía las Ideas, y el aprendizaje es un proceso de rememoración.
Proceso por el cual se pasa del conocimiento aparente al saber verdadero mediante la reminiscencia y el diálogo filosófico (la dialéctica).
Demagogia: práctica política que busca el apoyo de la mayoría apelando a pasiones, prejuicios y emociones, en lugar de a la razón y la justicia. En Platón aparece como un peligro para la buena gobernanza.
Demiurgo: en Platón, el artesano o principio ordenante que modela el universo inteligible a partir del caos, dando forma y estructura al mundo sensible.
La existencia de dos mundos contrapuestos: el mundo sensible (cambiante) y el mundo de las Ideas o Formas (inmutable).
Distinción entre dos formas de conocimiento: doxa (opinión), obtenido por los sentidos y por tanto imperfecto; y episteme (ciencia), conocimiento verdadero alcanzado por la razón.
Antropología platónica: el ser humano está compuesto por dos elementos, cuerpo y alma. El cuerpo pertenece al mundo sensible y es mortal; el alma es inmortal y pertenece al mundo inteligible. Para Platón, la verdadera identidad del hombre se encuentra en el alma.
Doxa: opinión o conocimiento sensible. En Platón designa el saber imperfecto obtenido a través de los sentidos.
Episteme: ciencia o conocimiento verdadero. Para Platón, es el conocimiento racional y superior al conocimiento sensible.
Eikasia («conjetura»): primer grado del conocimiento sensible; consiste en captar imágenes y sombras mediante los sentidos.
Pistis («creencia»): segundo grado del conocimiento sensible, que se produce cuando percibimos objetos concretos que podemos ver y tocar.
Dianoia («razón discursiva»): primer grado de la episteme, alcanzado, por ejemplo, en las matemáticas y en el razonamiento discursivo.
Eidos («forma» o «aspecto»): en la teoría platónica de las Formas, las eide son las esencias inmutables que no se alteran por los cambios del mundo sensible y son conocidas por la razón.
Noesis («inteligencia»): término que Platón usa para el grado superior de conocimiento, que consiste en aprehender las esencias del mundo inteligible.
Methexis («participación»): la relación por la cual las cosas sensibles participan de las Formas; explica cómo los particulares pueden reflejar una Idea universal, como la Belleza.
Reminiscencia o recuerdo. Para Platón, conocer es recordar; el aprendizaje es la recuperación de ideas que el alma conoció anteriormente.
Característica de aquello que está más allá de este mundo sensible, perteneciente a otra realidad distinta y superior, como el mundo de las Ideas.
