Portada » Historia » La Transición Española y el Franquismo: De la Dictadura a la Democracia (1939-1982)
Entre la muerte de Franco (1975) y la victoria electoral del PSOE (1982), se desarrolla el proceso histórico de la Transición entre la dictadura y la democracia. En este contexto, existían tres opciones políticas principales:
La reforma fue la opción que se impuso gracias al consenso entre los aperturistas y la oposición democrática.
El 22 de noviembre de 1975, Juan Carlos I es proclamado Rey, según la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947. Como jefe de gobierno, mantuvo a Arias Navarro, cuyo mandato fracasó debido a:
En 1976, Arias Navarro fue sustituido por Adolfo Suárez, un joven falangista de talante reformista. Suárez formó un gobierno de jóvenes reformistas y políticos democristianos. Se propuso la amnistía y la elaboración de la Ley para la Reforma Política (LRP), buscando el acercamiento demócrata y el control de los sectores inmovilistas y el golpismo militar.
En 1976, la LRP se aprobó y se celebró un referéndum con una participación del 77%. El camino hacia la democracia se aceleró: se disolvieron las Cortes franquistas, se amplió la amnistía y se permitieron los partidos políticos libres y la sindicación.
A principios de 1977, no todos los partidos estaban legalizados. El Ejército y el franquismo se oponían a la legalización del PCE. Finalmente, en Semana Santa, el PCE fue legalizado, moderando sus posturas y aceptando la monarquía.
En junio de 1977 se celebraron las primeras elecciones generales democráticas, con una participación del 78%. Los resultados fueron:
El nuevo gobierno de Suárez abordó, mediante el consenso con otros grupos políticos, nuevos objetivos:
La Constitución se elaboró de forma consensuada por todos los partidos con representación en las Cortes. Fue aprobada en referéndum por una mayoría del 87%. Los puntos más importantes de esta Constitución son:
Para acceder a la autonomía, existían dos vías:
Las primeras elecciones autónomas se celebraron en el País Vasco y Galicia.
La Transición estuvo amenazada por dos fuerzas: el terrorismo de izquierda (ETA y GRAPO) y la extrema derecha que alentaba el golpismo.
La oposición a la dictadura creó una amplia corriente social de rechazo que favoreció la Transición (comunistas, socialistas, etc.).
Los monárquicos pretendieron restablecer la monarquía en la figura de Don Juan de Borbón y en 1945 publicaron el Manifiesto de Lausana. En la posguerra, la represión debilitó a la oposición, que volvió a manifestarse en los años 50 contra la subida de precios.
En las décadas de los 60 y 70, la oposición se fortaleció y se manifestó de diversas maneras:
Dentro de los partidos ilegales (solo se permitía a Falange):
La oposición intentó coordinarse para presionar al régimen:
En los últimos años de vida de Francisco Franco, el régimen sufrió un deterioro. Franco se encontraba enfermo de Parkinson, lo que le obligó a designar un sucesor. El régimen daba síntomas de debilidad y perdía el respaldo de sus fieles apoyos:
En 1973, Franco nombró a Carrero Blanco como jefe de gobierno. Más adelante, ETA lo asesinó, lo que dio lugar a un enfrentamiento entre los adictos al régimen: los aperturistas y los inmovilistas (el «Búnker»). Arias Navarro sustituyó a Carrero Blanco y sorprendió a todos con el «Espíritu del 12 de Febrero», que remedaba la Ley de Asociaciones para permitir partidos políticos. Sin embargo, a la vez ejecutó a Salvador Puig Antich (anarquista) y a miembros de ETA y FRAP en 1975.
Franco falleció el 20 de noviembre de 1975.
Después de la Guerra Civil, España quedó en ruinas. La Segunda Guerra Mundial impidió que España se estableciera en el exterior, lo que la mantuvo en el aislamiento económico. La dictadura de Franco forjó la autarquía (autoabastecimiento). El gobierno desarrolló ideas como la creación del Servicio Nacional del Trigo o RENFE.
La autarquía trajo consigo:
En 1951 acabó el racionamiento de pan, bajaron los precios agrarios y aumentó la demanda de bienes industriales. Agotados los efectos de los créditos concedidos, la inflación se elevó un 15% y apareció el paro y las huelgas.
Se formó un nuevo gobierno con miembros del Opus Dei (los tecnócratas) ocupando los Ministerios de Hacienda y Comercio. El Plan de Estabilización de 1959 puso fin a la autarquía e inició el desarrollismo, poniendo en práctica medidas para controlar la inflación (reducción de créditos, etc.).
España se recuperó con los Planes de Desarrollo dirigidos por López Rodó. La economía se hizo más industrial debido al exceso de mano de obra (éxodo rural) en regiones como Cataluña y el País Vasco. La producción se abrió en los sectores siderúrgico, químico y alimentario. La balanza comercial mejoró gracias al turismo y a la entrada de capital del exterior. España logró un acuerdo con la CEE en 1970.
Aun así, el crecimiento económico tuvo deficiencias:
Las transformaciones sociales fueron causadas por el fin del aislamiento y el reconocimiento industrial. El turismo y el desarrollo económico cambiaron la mentalidad. Se produjo un aumento de la población (aumentó la natalidad y disminuyó la mortalidad). Más de un millón y medio de españoles emigraron a Europa (Ley de Ordenación del Emigrante, 1960-1973). A nivel social, se mejoró la educación (Ley General de Educación) y aumentó el trabajo.
Tras la Guerra Civil en 1939, se estableció el estado político de Francisco Franco, quien concentró todos los poderes. El elemento clave de este régimen fue la «adhesión inquebrantable» al Caudillo.
El régimen tuvo fundamentos ideológicos claros:
Las Leyes Fundamentales que sustentaron el régimen fueron:
La dictadura no permitió ningún partido, excepto Falange. Los pilares políticos fueron:
El régimen recibió apoyo social de la oligarquía terrateniente, industrial y financiera. La clase media urbana y los trabajadores apenas respaldaron la dictadura.
En 1942, España colaboró con las potencias del Eje. Serrano Suñer organizó un estado de modelo fascista (Estado Nacional-Sindicalista). Tras la Segunda Guerra Mundial (1943), el fascismo perdió protagonismo y Franco lo sustituyó por el Nacionalcatolicismo. Se institucionalizó un estado en apariencia democrática, la «Democracia Orgánica», con una dura política que debilitó a la oposición y una economía basada en la autarquía.
Se consolidó el Estado franquista y se suavizó la represión. En 1969, Franco nombró a su sucesor, Juan Carlos de Borbón, en la Jefatura del Estado. Esta etapa se caracterizó por el aperturismo económico.
Fue una etapa de crisis y división interna entre aperturistas y el «Búnker». El asesinato de Carrero Blanco (Jefe de Gobierno, 1973) y la crisis del petróleo de 1973 iniciaron una recesión económica. Franco falleció en 1975.
El final de la Segunda Guerra Mundial trajo problemas. A pesar del apoyo inicial al Eje, Franco pasó a ser neutral. En 1940, en la entrevista de Hendaya, Franco estuvo a punto de entrar en el conflicto mundial, pero Hitler no aceptó sus pretensiones. En 1941 se celebró la entrevista de Bordighera entre Mussolini y Franco.
Tras las derrotas del Eje, Franco pensó en consolidarse con sus aliados. En 1946, la ONU condenó el régimen y decidió el aislamiento diplomático de España, con la retirada de embajadores y el cierre de la frontera con Francia.
Estados Unidos no rompió relaciones por completo con España, ya que en el futuro le podría ser útil en la Guerra Fría. En 1953 se firmaron los acuerdos bilaterales con EE. UU., que permitieron instalar bases militares norteamericanas (Torrejón, etc.). En 1955, España ingresó en la ONU y en 1959 Eisenhower realizó una visita oficial a España. Tras la muerte de Franco, se produjo la transición de la dictadura a la democracia.
