Portada » Historia » La Guerra Civil Española: Historia, Desarrollo y Consecuencias (1936-1939)
El gobierno de centro-derecha (Lerroux con el apoyo de la CEDA) paralizó las reformas anteriores. Esto provocó la Revolución de octubre de 1934, con una huelga general y una insurrección armada en Asturias que fue reprimida por el ejército. También se proclamó brevemente la República catalana.
Fue una coalición de izquierdas victoriosa en las elecciones de febrero de 1936, con Manuel Azaña como presidente de la República y la reactivación de las reformas, con la oposición de la derecha. El enfrentamiento social aumentó, incluyendo asesinatos de repercusión pública como los del teniente José Castillo o el político José Calvo Sotelo. La conspiración militar inició el 18 de julio. La movilización de las tropas en Marruecos inició el golpe de Estado del general Emilio Mola.
La sublevación militar, organizada por generales y civiles, estalló el 17 de julio con la rebelión del ejército el 18 de julio, pero la resistencia del gobierno, con el apoyo de sectores de la población, hizo que fracasara en la mayoría de las áreas, lo que condujo a la Guerra Civil.
Escenificó el enfrentamiento entre democracia y dictadura y adquirió una dimensión internacional. El apoyo o la no intervención de otros países fue clave en el conflicto.
Francia y el Reino Unido promovieron el Comité de No Intervención. El temor a alterar el equilibrio político frenó la intervención de las principales democracias.
En julio de 1936, los sublevados trasladaron al ejército de África a la Península. Tomaron Badajoz y Toledo, pero el objetivo principal era Madrid. La resistencia de la ciudad, dirigida por el general Miaja, contó con el apoyo de la población bajo el lema «No pasarán».
En 1938, las principales operaciones se desarrollaron en el frente de Aragón. Tras las batallas de Belchite y Teruel, el ejército franquista llegó al Mediterráneo y dividió la España republicana. La República lanzó su última gran ofensiva, la batalla del Ebro, que fracasó. Entre enero y marzo de 1939, las ofensivas franquistas conquistaron Cataluña, Madrid y los enclaves de Alicante.
El 1 de abril de 1939, un parte de guerra de Franco puso fin al conflicto con la victoria del bando sublevado. Anteriormente, entre junio y agosto de 1937, ante la incapacidad de tomar Madrid, Franco se dirigió al norte, donde ocupó las zonas industriales del País Vasco y Asturias.
La participación de potencias extranjeras supuso la introducción de nuevo armamento y estrategias bélicas. Los ataques aéreos sobre Madrid, Barcelona o Valencia, o sobre columnas de refugiados, causaron miles de víctimas entre la población civil. Madrid fue la primera capital europea en sufrir un bombardeo sistemático. La Aviazione Legionaria italiana y la Legión Cóndor nazi atacaron la capital entre agosto de 1937 y enero de 1938, al servicio del bando sublevado.
La población sufrió hambre y miseria, principalmente en la zona republicana, que tenía grandes ciudades que abastecer, frente a una zona nacional con extensas áreas de cultivo. Los alimentos escaseaban y, en marzo de 1937, llegó el racionamiento a Madrid, lo que provocó enfermedades y muertes.
Las represalias, el rechazo al nuevo gobierno o el deseo de reencontrarse con familiares fueron las causas principales del exilio:
Tras la derrota republicana, se emprendió una guerra de guerrillas contra el nuevo régimen. Los maquis contaban con el apoyo de zonas rurales y áreas montañosas. Su máxima actividad se registró en los años 40, pero no lograron poner en peligro la estabilidad del régimen.
También hubo simpatizantes de la República que permanecieron en España ocultos en sus propias viviendas. Estos «topos» se mantuvieron escondidos, en algunos casos, hasta la década de 1960.
Tras la guerra, el ambiente general era de absoluta destrucción. Cada municipio y cada persona sufrió las consecuencias, y España quedó profundamente dividida entre vencedores y vencidos. La dictadura condenó a los vencidos al silencio, la cárcel, el exilio o la muerte, imponiendo un discurso oficial donde únicamente prevalecía la verdad de los vencedores.
