Portada » Historia » Historia y Evolución del Franquismo: De la Dictadura a la Transición
Franco consolidó su poder como consecuencia de la Guerra Civil, implantando una dictadura. En sus primeros años, fue nombrado Caudillo Nacional, iniciando una dura represión contra la oposición mediante el exilio, campos de concentración y una férrea censura. Se establecieron las bases ideológicas de un sistema autocrático donde Franco asumió la Jefatura del Estado.
Franco concentró el poder absoluto: era Generalísimo de los tres ejércitos, jefe del partido único (FET y de las JONS), Jefe del Estado y Presidente del Gobierno. Controlaba el poder ejecutivo, judicial (a través de tribunales militares) y legislativo (mediante cortes controladas). Fue presentado como el unificador y salvador de la patria.
El régimen contó con el apoyo de sectores conservadores: la Iglesia, latifundistas, clases medias y sectores populares que buscaban orden. La oligarquía terrateniente, industrial y financiera recuperó privilegios, beneficiándose de la política intervencionista y el control social.
El régimen se apoyó en las llamadas «familias políticas»: Falange, ejército e Iglesia, bajo los pilares del nacionalpatriotismo, nacionalsindicalismo y nacionalcatolicismo.
La oposición fue difícil debido al terror y al exilio. Destacaron los maquis, las discrepancias monárquicas (Juan de Borbón) y la actividad clandestina de PCE, PSOE y CNT.
Los años 40 estuvieron marcados por la recesión, el racionamiento y la ruralización. La política autárquica limitó las inversiones extranjeras y fomentó el mercado negro, provocando una caída en la renta per cápita y altos niveles de desnutrición.
Se promulgaron leyes fundamentales para institucionalizar el régimen, como la Ley Constitutiva de las Cortes, el Fuero de los Españoles y la Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado.
Tras la Segunda Guerra Mundial, España sufrió un aislamiento internacional. Franco intentó borrar su imagen fascista, pero fue rechazado por la ONU y excluido del Plan Marshall.
En 1951, el pacto con EE. UU. permitió la entrada de ayuda económica y la instalación de bases militares. España ingresó en la ONU y el FMI. La economía comenzó a liberalizarse bajo la influencia de los tecnócratas, aunque persistieron desequilibrios.
Aumentaron las huelgas obreras y las protestas universitarias. La descolonización de Marruecos y el surgimiento de ETA marcaron un punto de inflexión en la estabilidad del régimen.
Se liberalizó la economía, se controló el gasto público y se fomentó la inversión extranjera. Esto dio paso al «milagro económico» español, impulsado por el turismo, la emigración y la industria.
El éxodo rural transformó a España en una sociedad urbana. Surgió una nueva clase media, aunque persistieron desigualdades sociales y una urbanización desordenada.
El «Contubernio de Múnich» (1962) y la creación de Comisiones Obreras marcaron una oposición más organizada. La Iglesia comenzó a distanciarse del régimen.
La crisis del petróleo de 1973 frenó el desarrollismo, provocando inflación y desempleo. El asesinato de Carrero Blanco en 1973 desestabilizó la sucesión.
Tras la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975, Juan Carlos I fue proclamado Rey. El gobierno continuista de Arias Navarro intentó una reforma lenta, pero la presión social y la crisis económica forzaron el inicio de la Transición hacia la democracia.
