Portada » Historia » Historia Económica del Siglo XX: De la Gran Depresión al Consenso Neoliberal
El período de entreguerras estuvo marcado por una profunda inestabilidad económica, culminando en la **Gran Depresión**. La crisis se originó en Estados Unidos con el **Crac de 1929** y se propagó internacionalmente debido a las conexiones financieras y comerciales.
El crecimiento de la economía estadounidense en los años 20 se basó en el desarrollo de la Segunda Revolución Tecnológica (automóvil, electricidad), la acumulación de capital tras la Primera Guerra Mundial, y la expansión a América Latina. Sin embargo, a partir de 1925, surgieron síntomas de **sobreproducción agrícola e industrial** a nivel mundial, lo que llevó a dificultades para los agricultores y una caída de precios.
Este contexto coincidió con un **auge especulativo** en la bolsa, impulsado por la prosperidad y el «dinero barato», donde la compra de acciones a crédito (**apalancamiento**) se multiplicó notablemente. La burbuja estalló en octubre de 1929:
El índice Dow Jones cayó un 40% entre el 23 de octubre y el 13 de noviembre.
Las consecuencias incluyeron:
El desempleo pasó de 1.5 a 12.6 millones. El impacto fue tan grande porque la crisis bursátil coincidió con problemas de fondo en los sectores que impulsaban la expansión, siendo la causa principal un mayor crecimiento de la oferta que de la demanda, provocado por el mayor aumento de los beneficios empresariales que del empleo y los salarios.
La crisis se extendió internacionalmente a través de dos mecanismos principales:
La depresión se agravó por políticas económicas consideradas erróneas:
Estas actuaciones estaban respaldadas por la teoría neoclásica, que creía en la autorregulación del mercado. La recuperación se inició a partir de 1933, con resultados desiguales (brillante en Alemania y Gran Bretaña). Sin embargo, no fue completa para 1939, y se caracterizó por una falta de cooperación internacional y un aumento generalizado de la **intervención estatal en la economía**.
Las respuestas a la crisis implicaron cambios teóricos y la implementación de políticas intervencionistas.
John Maynard Keynes cuestionó la teoría neoclásica y la Ley de Say («La oferta crea su propia demanda»). Su teoría central es que puede haber equilibrio sin pleno empleo si no todo el ahorro se convierte en inversión. Propuso que la **demanda agregada** determina la producción real. El Estado debe intervenir con medidas fiscales y monetarias para aumentar el consumo y la inversión y contrarrestar la recesión.
Sus medidas incluían:
En cuanto al comercio internacional, su postura evolucionó hacia un **nuevo proteccionismo** (desde 1933) para controlar estrechamente el sector exterior y poder aplicar una política de pleno empleo sin que sus efectos se «desbordaran» a otros países.
El presidente **F. D. Roosevelt** implementó en 1933 medidas de **fuerte intervención estatal** en la economía, por primera vez en EE. UU.:
Resultados: Freno al ciclo depresivo y mejora en el poder adquisitivo, pero la recuperación fue lenta (16% de paro en 1939) debido a la debilidad de la inversión privada y la desconfianza empresarial ante la intervención estatal.
Alemania experimentó un fuerte impacto de la crisis debido a su dependencia de exportaciones e inversión norteamericana, sumado a la política deflacionista de Brüning. El ascenso del nacional-socialismo (1933) instauró un **régimen totalitario y militarista** con una fuerte intervención gubernamental y **autarquía**.
Resultados: Eliminación del desempleo (del 30% en 1932 a casi pleno empleo en 1939) y fuerte recuperación de la producción. Los beneficiarios fueron grandes empresarios y el gobierno, mientras que trabajadores y consumidores sufrieron el estancamiento de salarios reales y la pérdida de libertades.
Este tema analiza la reconstrucción global y el diseño de un nuevo marco institucional tras el conflicto más devastador de la historia.
Antes de que terminara la guerra, 44 países se reunieron para evitar los errores del periodo de entreguerras (proteccionismo y devaluaciones competitivas).
El nuevo sistema monetario estableció un sistema de **tipos de cambio fijos pero ajustables**. El **dólar estadounidense** se convirtió en la única divisa convertible en oro y, por tanto, en la principal moneda de reserva mundial.
EE. UU. lanzó el **Programa de Recuperación Europea (Plan Marshall)** para frenar el avance del comunismo y asegurar mercados para sus productos. No fue solo ayuda financiera; obligó a los países europeos a cooperar entre sí, lo que dio lugar a la creación de la **OECE** (antecedente de la OCDE).
Este capítulo recorre la evolución de las ideas económicas, desde el predominio del estado del bienestar hasta el resurgimiento del liberalismo.
Tras la guerra, la mayoría de los países occidentales adoptaron políticas basadas en las ideas de J. M. Keynes. Los objetivos eran el **pleno empleo**, la estabilidad de precios y el crecimiento económico a través de la intervención del Estado en la demanda agregada. Esto llevó a la expansión del **Estado del Bienestar**, financiada mediante sistemas fiscales progresivos.
La **Crisis del Petróleo** (1973) provocó un fenómeno nuevo: la **estanflación** (estancamiento económico con alta inflación), algo que las teorías keynesianas tradicionales no podían explicar ni solucionar fácilmente. Esto generó críticas crecientes hacia el excesivo tamaño del sector público, la burocracia y el déficit fiscal.
A partir de los años 80, ganan fuerza las ideas de la **Escuela de Chicago** (Milton Friedman) y la **Escuela Austriaca** (Hayek).
