Portada » Historia » Historia de España: De la crisis de 1917 a la Guerra Civil
Entre 1909 y 1917 se mantuvo una situación de crisis política debido a la incapacidad de los partidos del turno para reformar el sistema de la Restauración. Tras el gobierno de Maura, el liberal Canalejas intentó aplicar medidas regeneracionistas, pero su asesinato en 1912 dejó a los liberales sin liderazgo. El rey nombró a Eduardo Dato, pero la división interna del conservadurismo, con los mauristas, debilitó aún más el sistema.
La Primera Guerra Mundial supuso un punto de inflexión. España se declaró neutral, lo que provocó un auge económico por el aumento de exportaciones. Sin embargo, este crecimiento generó inflación y escasez de productos básicos, mientras que los salarios no subían al mismo ritmo. Esto provocó un empobrecimiento de las clases trabajadoras y un aumento del descontento social, con huelgas y protestas organizadas por la UGT y la CNT.
La crisis de 1917 fue una crisis triple: militar, política y social.
La crisis demostró la debilidad del sistema de la Restauración. El gobierno fue incapaz de dar soluciones y se sucedieron numerosos gobiernos inestables hasta 1923. Aumentó la conflictividad social, especialmente en ciudades como Barcelona, donde se vivió una fuerte violencia entre obreros y patronos.
La Revolución rusa de 1917 influyó en el movimiento obrero español, reforzando las aspiraciones revolucionarias. Creció el sindicalismo y aumentaron las huelgas, como la de La Canadiense. El gobierno intentó responder con algunas reformas, como la jornada laboral de ocho horas y la creación del Ministerio de Trabajo.
Entre 1918 y 1920 se produjo el llamado trienio bolchevique, especialmente en Andalucía. Fue un periodo de gran agitación social protagonizado por jornaleros que reclamaban tierras y mejores condiciones de vida. Hubo huelgas, ocupaciones de tierras y revueltas, que fueron reprimidas por el gobierno mediante el estado de guerra.
La cuestión de Marruecos fue clave en la crisis del sistema. España, tras la Conferencia de Algeciras, controlaba el norte del territorio, pero se enfrentó a la resistencia de las tribus rifeñas lideradas por Abd-el-Krim. En 1921, el general Silvestre sufrió una grave derrota en el desastre de Annual, con miles de muertos.
El desastre provocó una gran crisis política y militar. Se abrió el expediente Picasso para investigar responsabilidades, en el que incluso se mencionó al rey. Este escándalo agravó el desprestigio del sistema y contribuyó al golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923, con el apoyo de Alfonso XIII, poniendo fin al sistema de la Restauración.
La dictadura se divide en dos etapas: el Directorio Militar (1923-1925) y el Directorio Civil (1925-1930). En ambas se mantuvo la suspensión de la Constitución y el gobierno por decretos, con el objetivo de acabar con el sistema de la Restauración y establecer un régimen fuerte y autoritario.
Fue la primera fase del régimen, formada exclusivamente por militares y presidida por Primo de Rivera. Su objetivo principal era restablecer el orden público y solucionar los problemas más urgentes del país.
Tras el éxito en Marruecos, Primo de Rivera decidió consolidar la dictadura creando un gobierno civil. Aunque cambió la composición del gobierno, el sistema siguió siendo autoritario, sin Constitución ni libertades políticas.
Se implantó un sistema intervencionista y corporativista. El Estado impulsó la economía mediante organismos como las Confederaciones Hidrográficas o el Consejo de Combustibles, favoreciendo la industrialización y las infraestructuras. Este crecimiento benefició sobre todo a la burguesía y a los grandes propietarios.
Creada en 1927, estaba formada por miembros designados por el gobierno, sin carácter democrático. Su objetivo era elaborar una nueva Constitución, pero aumentó el rechazo al régimen al demostrar su intención de mantenerse en el poder.
El régimen fue perdiendo apoyos debido al aumento de la oposición, la crisis económica y el desgaste político. Finalmente, en 1930, Primo de Rivera dimitió, dejando al rey en una situación muy comprometida.
Tras la dimisión de Primo, Alfonso XIII nombró a Berenguer con el objetivo de volver al sistema constitucional. Sin embargo, su gobierno fue débil e indeciso (la llamada dictablanda), lo que aumentó el rechazo a la monarquía.
En las elecciones municipales de abril de 1931, los republicanos triunfaron en la mayoría de las ciudades. Este resultado fue interpretado como un rechazo a la monarquía. Ante la falta de apoyos, Alfonso XIII abandonó España y el 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República.
Tras la dimisión de Berenguer, Alfonso XIII encargó formar gobierno a Aznar, que convocó elecciones municipales el 12 de abril de 1931. La victoria republicana en las grandes ciudades provocó que el rey abandonara España.
El Comité Revolucionario surgido del Pacto de San Sebastián se convirtió en Gobierno Provisional, presidido por Alcalá-Zamora. Adoptó medidas urgentes como la jornada laboral de ocho horas en el campo, el impulso a la educación y la supresión de la enseñanza religiosa.
La Constitución de 1931 era democrática y avanzada. Establecía una república basada en la soberanía popular y la división de poderes. Las Cortes eran unicamerales y elegidas por sufragio universal, incluyendo por primera vez a las mujeres.
El voto femenino fue uno de los debates más importantes. Aunque algunas diputadas como Victoria Kent se opusieron por razones estratégicas, Clara Campoamor defendió su aprobación. Finalmente, se aprobó en 1931 y se aplicó por primera vez en las elecciones de 1933.
Fue la primera etapa de la Segunda República, caracterizada por un amplio programa de reformas para modernizar el país, presidido por Azaña.
También llamado Bienio Negro, fue una etapa de política conservadora, caracterizada por la paralización o revisión de las reformas del bienio anterior. El gobierno, presidido por Lerroux, frenó la reforma agraria y favoreció a la Iglesia.
Fue una huelga general convocada por socialistas. Fracasó en la mayor parte de España, pero triunfó en Asturias, donde los obreros controlaron la zona durante dos semanas. La represión fue muy dura, dirigida por el ejército.
Fue una coalición de partidos de izquierda que se presentó unida a las elecciones de febrero de 1936, con un programa basado en la amnistía, la reanudación de las reformas y la restauración de las autonomías. Ganaron las elecciones, lo que supuso el regreso de la izquierda al poder.
La guerra comenzó con el golpe de Estado militar del 17-18 de julio de 1936, iniciado en Marruecos y extendido a la Península. El fracaso parcial del golpe, al no triunfar en ciudades clave como Madrid o Barcelona, provocó su transformación en una guerra civil.
