Portada » Educación Artística » Francisco de Goya y las Revoluciones Artísticas del Siglo XIX
Francisco de Goya (1746-1828) es una de las figuras más importantes de la historia del arte universal. Es un pintor inclasificable: vive a caballo entre el Neoclasicismo y el Romanticismo, pero su evolución técnica y temática es tan personal que se le considera el precursor indiscutible del arte contemporáneo (anticipando el Impresionismo, el Expresionismo y el Surrealismo). Su obra está profundamente marcada por su biografía (una sordera que lo aisló desde 1792) y por la turbulenta historia de España (el absolutismo y la Guerra de la Independencia).
La primera mitad del siglo XIX está dominada por dos movimientos pictóricos que revolucionaron el arte, surgidos como reacción a su época y totalmente opuestos entre sí.
Nace como una rebelión contra las reglas estrictas, la razón y la frialdad del Neoclasicismo. El artista romántico defiende la libertad individual, la pasión, la imaginación y los sentimientos desbordados.
Surge al calor de la Revolución Industrial y la filosofía Positivista. Los realistas deciden pintar la realidad social de su tiempo de forma objetiva y sin embellecerla.
Con la industrialización, las ciudades crecen exponencialmente y necesitan edificios funcionales. Fueron los ingenieros quienes tomaron el mando, utilizando hierro colado, acero y cristal.
Nace para unir la tecnología de los nuevos materiales con la belleza del trabajo artesanal, inspirándose en la naturaleza y las formas orgánicas.
Gaudí inventó un lenguaje arquitectónico único con arcos parabólicos, columnas inclinadas y el uso del trencadís. Sus obras más destacadas incluyen la Casa Milá (La Pedrera), el Park Güell y la Basílica de la Sagrada Familia.
