Portada » Historia » Evolución política de la Segunda República (1931-1936)
Tras la aprobación de la Constitución de diciembre de 1931, las mismas Cortes Constituyentes continuaron funcionando como Cortes ordinarias. Manuel Azaña fue designado presidente del gobierno, con Niceto Alcalá Zamora como presidente de la República. Este período se caracterizó por un ambicioso programa de reformas estructurales para modernizar España.
El programa reformista generó una fuerte oposición en la Iglesia, el ejército, los latifundistas y la patronal. La derecha se reorganizó en la CEDA de Gil Robles, mientras surgían organizaciones fascistas como Falange Española. Por otro lado, la izquierda radical (CNT, FAI) consideró insuficientes las reformas. Sucesos como la masacre de Casas Viejas (1933) y el fracasado golpe de Estado del general Sanjurjo (1932) debilitaron al gobierno, provocando la dimisión de Azaña y la convocatoria de elecciones.
Las elecciones de noviembre de 1933 fueron las primeras con voto femenino. El triunfo fue para la CEDA y el Partido Radical de Alejandro Lerroux, quien asumió el gobierno con el apoyo parlamentario de la CEDA.
El nuevo ejecutivo supuso un giro a la derecha: se devolvieron tierras a la nobleza, se aprobó un presupuesto de culto y clero, se amnistiaron a los sublevados en la Sanjurjada y se redujo el presupuesto educativo.
Ante la entrada de ministros de la CEDA en el gobierno, la izquierda convocó una huelga general revolucionaria. La insurrección fue especialmente violenta en:
La represión posterior, con 30.000 encarcelados, profundizó la brecha entre derecha e izquierda, precipitando las elecciones de febrero de 1936.
El Frente Popular, una alianza antifascista que incluía a PSOE, PCE, ERC, Izquierda Republicana y POUM, ganó las elecciones del 16 de febrero de 1936. Su programa se centraba en la amnistía para los represaliados de 1934 y la reanudación de las reformas.
Azaña asumió la presidencia de la República y se retomaron las reformas. No obstante, la sociedad estaba radicalizada: las organizaciones obreras protagonizaron huelgas y ocupaciones, mientras la derecha se oponía frontalmente a las medidas gubernamentales.
Generales como Mola, Franco y Sanjurjo conspiraron para derrocar al gobierno. El detonante final fue el asesinato del teniente José Castillo y, en represalia, del líder monárquico José Calvo Sotelo. El 17 de julio de 1936 se inició la sublevación en Marruecos, dando comienzo a la Guerra Civil Española.
