Portada » Historia » Claves del Conflicto Español: Orígenes, Internacionalización y Evolución Militar
El Gobierno del Frente Popular tomó medidas que no gustaron a la España conservadora: la amnistía de los presos políticos, la expropiación de tierras, la reforma agraria y el cierre de las escuelas de la Iglesia católica. Mientras esto sucedía en España, en Europa se asistía al auge de los totalitarismos (Alemania, Italia y la URSS).
La sociedad estaba dividida en colectivos con tendencias políticas e intereses contrapuestos: los republicanos frente a los monárquicos, los anticlericales frente a los católicos y los jornaleros sin tierras frente a los terratenientes. Esta polarización se tradujo en manifestaciones, huelgas, asesinatos y atentados terroristas. Entre febrero y julio de 1936 se produjeron 330 asesinatos, 1511 heridos graves y 113 huelgas generales. Se pensó que Casares Quiroga no era capaz de mantener el orden público.
La crisis económica internacional no se manifestó en España de forma directa, pero tuvo consecuencias como el incremento de la presión fiscal y el paro.
La población tenía visiones diferentes de la influencia social de la Iglesia católica, las reformas educativas o el rol de las mujeres. Se generó una especie de “mesianismo”. La derecha quería salvar a España, la izquierda propiciar la dictadura, los monárquicos el retorno de Alfonso XIII y los republicanos salvar a España de los extremos.
La Guerra Civil española estalló en un momento de inestabilidad internacional. Francia y el Reino Unido optaron por una política de apaciguamiento para evitar una nueva guerra. Los bandos enfrentados necesitaban ayuda internacional.
Para recibir ayuda internacional, los sublevados contactaron con Hitler y Mussolini, mientras que los republicanos pidieron ayuda a Francia. Los Gobiernos británico y francés, comprendiendo que la “Guerra de España” podía provocar un conflicto de alcance mundial, promovieron un Acuerdo de No Intervención. Alemania e Italia incumplieron el pacto, por lo que la URSS decidió empezar a enviar ayuda al Gobierno republicano. El Reino Unido respetó la “no intervención”.
La Unión Soviética envió aviones, tanques, ametralladoras, combustible, ropa y alimentos. También fue clave la organización de las Brigadas Internacionales. Otras ayudas provinieron de México, Francia, Argentina, Polonia y Checoslovaquia.
El bando sublevado necesitó 700 millones de dólares, sufragados con créditos blandos de Italia y Alemania, ayuda de empresarios y donaciones. El bando republicano pagó sus costes (714 millones de dólares) con la venta de la reserva de oro del Banco de España (tres cuartas partes a Moscú y una cuarta parte a París).
Con el norte republicano aislado por tierra y bloqueado por mar, en septiembre de 1936 el general Mola inició la conquista del País Vasco. Tras el bombardeo de Guernica (26 de abril de 1937) y la caída de Bilbao (19 de junio), las tropas franquistas avanzaron hacia Cantabria y Asturias. A pesar de los intentos republicanos por frenar el avance (como la batalla de Belchite), el 27 de octubre de 1937 toda Asturias estaba en poder de los franquistas.
El 24 de julio de 1936 se creó en Burgos una Junta de Defensa Nacional presidida por Miguel Cabanellas. El general Franco, a espaldas de la Junta, negoció ayuda militar con Alemania e Italia, consolidándose como referente. El 21 de septiembre fue declarado Generalísimo y, el 1 de noviembre, jefe del Estado, disolviendo la Junta de Defensa Nacional y sustituyéndola por una Junta Técnica del Estado.
