Portada » Filosofía » Pensamiento Filosófico de Nietzsche, Marx y Kant: Conceptos Fundamentales
Aparece el vitalismo, un sistema de pensamiento con límites difusos que sitúa a la vida como eje y núcleo de todas las reflexiones. Para Nietzsche, la razón no es el elemento último ni exigente; lo primordial es la presencia de la vida.
La vida se establece como el centro de las acciones, pensamientos y sentimientos. En este esquema, la racionalidad o la moralidad son solo herramientas a su servicio. Nietzsche se posiciona contra la tradición occidental, argumentando que la razón y los conceptos no son autónomos, y que los sistemas morales, filosóficos y religiosos son meras estrategias de la vida humana.
Nietzsche aplica la vida a las ideas, buscando el origen de las creencias. Distingue dos tipologías:
El conocimiento está marcado por la subjetividad humana; conocer la realidad en sí misma es una ficción. Las palabras son metáforas con las que creamos conceptos (que son el residuo de dichas metáforas).
La Verdad se define como una metáfora ilusoria que se ha hecho obligatoria. A través del perspectivismo, el intelecto crea afecciones útiles. La convención útil, el valor del conocimiento y la idea de verdad pertenecen a la vida débil. El conocimiento y la moral conforman una estrategia de los débiles.
La moral es una herramienta al servicio de la voluntad de ser. Los valores no valen por sí mismos, sino por su capacidad de servir a la vida; no hay una única manera de afirmarse valorando.
Existen dos tipos de moral:
Nietzsche propone la superación de la imposición moral antivital mediante la síntesis de nuevos valores propios de la vida noble.
Es una estrategia de la vida para afirmarse, reconociendo que no existe un centro unificador. Aunque Nietzsche es considerado un nihilista (negador de todos los valores), él no los niega por completo, sino que los considera herramientas de afirmación de la vida, rechazando que sean únicos, objetivos y universales.
Defiende la pluralidad de valores (politeísmo) para poder afirmar múltiples maneras de vivir. La muerte de Dios es la condición para la existencia del Superhombre, el niño ingenuo y creador de valores.
Es el nuevo criterio de moralidad: evalúa la vida mediante la repetición eterna. Los actos valiosos son aquellos que uno desearía repetir eternamente. Critica la tradición y la modernidad, reivindica el valor del presente y propone amar la vida para no poner el sentido fuera de ella.
Las contradicciones internas generan transformación. Cuando las fuerzas productivas entran en conflicto con las relaciones de producción, se rompe el equilibrio y se forma uno nuevo e inestable, dando lugar a un nuevo modo de producción.
La lucha de clases es el motor de la historia. Las tensiones en el modo de producción capitalista conducen a su autodestrucción, de donde surgirá un proceso revolucionario. La revolución desemboca en la sociedad comunista, siendo necesaria la dictadura del proletariado para conseguir una sociedad sin clases.
El hombre se define como:
El hombre necesita «objetivarse» en la naturaleza a través del trabajo. Al cultivar su tierra, manifiesta su propio ser en el fruto; sin embargo, en la fábrica, el fruto no le pertenece y esa naturaleza le resulta ajena. Mediante el trabajo, el mundo se humaniza y se convierte en su propio reflejo. La relación con otros genera la división del trabajo y las clases sociales.
El trabajo es arrebatado al obrero a cambio de un salario, vendiendo así parte de su esencia. El trabajador actúa como mercancía en un sistema donde lo importante es el valor de cambio.
Formas de alienación:
Método dialéctico:
El hombre necesita cubrir necesidades para subsistir mediante la actividad productiva. Al satisfacer unas necesidades, crea otras y, con ello, nuevas relaciones. La división del trabajo se manifiesta en:
Para comprender la historia, se debe analizar la producción económica y la estructura social. Marx parte de lo que los hombres realmente son, y el tipo de sociedad responde a las relaciones entre sus elementos (el modo de producción).
Estructura económica (Infraestructura):
Superestructura: La clase dominante utiliza los recursos del Estado y la ideología para perpetuarse. Se divide en:
Un cambio en la infraestructura arrastra un cambio en la superestructura (y ocasionalmente a la inversa). Los modos de producción históricos incluyen: propiedad colectiva primitiva, asiático, esclavista (Grecia y Roma), feudal, burgués-capitalista y la sociedad comunista como culminación.
Tipos de juicios:
La ciencia necesita ampliar el conocimiento (sintéticos) y ser universal y necesaria (a priori). Conclusión: Deben existir JUICIOS SINTÉTICOS A PRIORI.
Facultades:
Idea clave: Conocer es ser afectados por algo. El espacio y el tiempo no son externos, sino formas a priori de la sensibilidad: condiciones necesarias para percibir, universales y previas a la experiencia.
Consecuencia: Solo conocemos Fenómenos (lo que aparece), no conocemos los Noúmenos (la cosa en sí). Las matemáticas son posibles porque se basan en el espacio y el tiempo.
Idea clave: Conocer es juzgar (unificar percepciones). Las Categorías son conceptos puros a priori (12), como la causalidad, la sustancia o la unidad. Su función es ordenar y estructurar la experiencia; no vienen de ella, sino que la hacen posible.
Resultado: La física es posible como ciencia porque aplica categorías a los fenómenos.
Su función es unificar todo el conocimiento, pero el error surge cuando intenta ir más allá de la experiencia. Las Ideas trascendentales (Alma, Mundo y Dios) no son objetos de conocimiento, sino ideas regulativas que organizan el pensamiento. El error de la metafísica es tratar estas ideas como reales. Resultado: La metafísica NO es una ciencia.
El principio es actuar según la razón a través del Imperativo Categórico, una norma universal e incondicional. Sus formulaciones son:
La ética kantiana es autónoma, formal y deontológica.
La acción moral es aquella hecha por deber, no por interés ni por las consecuencias.
La Libertad, la Inmortalidad del alma y Dios no se pueden demostrar científicamente, pero son postulados necesarios para dar sentido a la moral.
