Portada » Lengua y literatura » Poesía Medieval Española: Lírica, Épica y Mester de Clerecía
En el siglo VIII, los musulmanes llegaron a la Península Ibérica. Desde el siglo IX, iniciaron su expansión hacia el sur en un proceso conocido como Reconquista, que se prolongó hasta el siglo XV. Apareció una cultura específica que mezcló la tradición cristiana con la influencia musulmana. Esta se vio completada en el siglo XI por la cultura artística que penetró en el territorio a través del Camino de Santiago, punto de encuentro de la cristiandad europea y espacio de intercambio.
En la Edad Media existían dos tipos de poesía: popular (tradicional) y culta. La lírica tradicional está integrada por composiciones anónimas que forman parte del patrimonio común y se transmitieron oralmente durante siglos.
Se conservan pocas muestras de cantares de gesta castellanos. Los demás, de los cuales se tiene noticia, se han perdido o se conocen parcialmente a través de crónicas históricas. Se considera que su origen bebe de la épica grecolatina, la epopeya visigoda y relatos árabes, compartiendo con la épica francesa su espíritu de unidad cristiana frente al Islam y un mayor realismo.
Se agrupa en tres ciclos:
Manuscrito copiado por el clérigo Per Abbat en 1207, aunque su composición data de la segunda mitad del siglo XII.
Se caracterizan por versos octosílabos con rima asonante en los pares, sencillez sintáctica y un estilo narrativo que a menudo omite elementos no esenciales, otorgándoles un aire misterioso.
Poemas narrativos de los siglos XIII y XIV escritos por autores cultos (clérigos). Destacan Gonzalo de Berceo y el Arcipreste de Hita.
Berceo, vinculado al Monasterio de San Millán de la Cogolla, es la figura principal del siglo XIII. Su obra Milagros de Nuestra Señora presenta a la Virgen como mediadora entre Dios y los hombres, utilizando un tono sencillo y cercano para un público de peregrinos y campesinos.
