Portada » Filosofía » La Teoría de la Alienación en Karl Marx: Del Concepto Económico a la Ideología
Es en los Manuscritos económicos-filosóficos y en la Ideología alemana donde se encuentran los principales estudios sobre la naturaleza de la alienación del ser humano. La alienación ya había sido tratada por Hegel, pero fue a raíz de la crítica a Feuerbach como Marx fue perfilando su propia interpretación del concepto. De esta manera, Marx llega a la conclusión de que la alienación es el “opio del pueblo” al volverse algo ajeno al individuo.
Feuerbach, en su obra La esencia del cristianismo, afirma que el ser humano no es producto de Dios, sino todo lo contrario: que Dios y la religión son productos del ser humano. De esta manera, Feuerbach le atribuye una mayor importancia a la alienación religiosa, ya que es mediante la religión como el papel de creador y creación se intercambia, volviéndose una creación nuestra —Dios— ajena a nosotros y a la cual nos acabamos sometiendo. Es en ese sometimiento donde se produce la verdadera alienación humana, pues supone la renuncia a su propia naturaleza en favor de la de un ser ajeno, viéndose obligado a vivir “para otro”.
No obstante, Marx critica esta teoría argumentando que la alienación religiosa corresponde a una “miseria real” y que Dios es una fantasía. Para Marx, la importancia reside en la alienación económica, de la cual surgen todas las demás.
Marx afirma que la alienación económica es la creadora de todos los males, al estar incluida en esta la propiedad privada. De esta fuente surgen:
Para Marx, el origen de la alienación reside en la propiedad privada, que permitió a los capitalistas apoderarse del trabajo del proletariado. La explotación ocurre por partida doble:
Marx sostiene que la esencia del ser humano es el trabajo, pues producir es la actividad que nos distingue de otras especies al transformar la naturaleza. Sin embargo, al no pertenecerle el producto al trabajador, este se vuelve un objeto extraño. El capitalista se beneficia al convertir el producto en mercancía, generando dinero y plusvalía.
La conclusión de Marx es que, cuanto más trabaja el proletariado, más se enriquece el capitalista y más se empobrece el trabajador. Por ello, llama a la revolución mediante la praxis o acción transformadora, que consta de tres pasos:
Marx define la formación social mediante una superestructura (ideologías), denominada la lógica de la dominación, frente a la estructura económica o lógica de la explotación.
La ideología es una falsa conciencia que satisface los intereses de los explotadores, haciendo que los trabajadores consideren su situación como algo natural e inevitable. Marx distingue dos tipos:
La ideología predominante es siempre la de la clase que posee los medios de producción. Estas ideologías desaparecerán solo cuando se instaure la sociedad sin clases.
Nota: Karl Marx pertenece a la Filosofía Contemporánea de la primera mitad del siglo XIX y, concretamente, al materialismo histórico.
