Portada » Lengua y literatura » La poesía mística de San Juan de la Cruz y las corrientes literarias del Siglo de Oro
La poesía religiosa de San Juan de la Cruz se engloba dentro de la rama de la mística, que se ocupa de describir el camino que sigue la mente humana para llegar a un conocimiento profundo de Dios y a la certidumbre de estar mentalmente unido a Él. La poesía mística de San Juan explica la historia de un amor, la relación de una pareja enamorada que se busca, se encuentra y se retira para amarse. Este será el único tema de su poesía: la búsqueda que la amada emprende tras el amado. De hecho, el propio San Juan tuvo que escribir unos comentarios en prosa de sus poemas, ya que los religiosos no los entendían. Uno de los símbolos que más desarrolló San Juan es el de la noche y la oscuridad.
El Barroco es un movimiento cultural del siglo XVII en el que se observa una evolución de las ideas y los aspectos temáticos y formales del Renacimiento. Sin embargo, se huye ahora de la naturalidad y se busca el artificio en el estilo y una complicación en el lenguaje.
El culteranismo vendría a ser una evolución del conceptismo en la que importaba más la forma que el contenido.
Si el siglo XVI es la época de asimilación de las formas y temas que procedían de Italia, el XVII fue el momento en el que se efectúa la síntesis de lo italiano y lo español. Así, en métrica subsisten las formas introducidas por Garcilaso, pero los poetas vuelven a utilizar la métrica tradicional castellana anónima en composiciones de corte popular:
Algunos de los temas más utilizados son los bucólicos y pastoriles, en los que se idealiza la naturaleza como símbolo de perfección y vida sencilla, respondiendo al tópico locus amoenus. También encontramos abundantes citas de la mitología grecolatina y la aparición del «yo» poético para expresar emociones.
El amor platónico, basado en Petrarca, sostiene que la contemplación de la belleza (como la de la amada) nos acerca a la divinidad, pues el mundo es un reflejo de la belleza suprema de Dios. Por otro lado, el estoicismo cristiano pretende aunar el rigor del estoicismo clásico con el dogma cristiano. Fray Luis de León, influenciado por Horacio y su Beatus Ille, defiende que la felicidad se alcanza mediante el placer espiritual, la conducta correcta y la imperturbabilidad del alma ante un destino inexorable.
