Portada » Lengua y literatura » La Generación del 27: Evolución, Autores y Legado Literario
La generación del 27 fue un grupo de escritores nacidos durante la dictadura de Primo de Rivera, que se guiaron por un afán renovador y generaron lazos de amistad entre sí. La poesía pura de Juan Ramón Jiménez tuvo gran repercusión en la generación, así como la vanguardia y el Surrealismo. Entre los rasgos de los autores se encuentran: el neopopularismo, la innovación métrica, el cultivo intensivo de la imagen y la metáfora y la variedad de temas bien vanguardistas o bien temas clásicos. Se distinguen tres etapas: la etapa de juventud, con una poesía pura e influjo vanguardista (creacionismo y ultraísmo). La etapa de la poesía rehumanizada, época de mayor influencia surrealista, y la etapa del exilio, aflorando la nostalgia y una poesía existencial. El grupo de las Sinsombrero, estuvo formado por autoras preocupadas por la sociedad y la cultura que lucharon por acceder a los mismos ambientes culturales que los hombres. Destacan: Concha Méndez con “Niño y sombras”, Ernestina de Champourcín, con obras como “En silencio…”, Carmen Conde con “Mientras los hombres mueren” o Rosa Chacel con “A orillas de un pozo”. Entre los representantes más importantes de la generación encontramos a Pedro Salinas con una métrica sencilla donde predominan adverbios y pronombres. En su primera etapa destaca “Seguro azar” de influencia vanguardista, en la segunda, por la que se le conoce como el poeta del amor de la generación destaca “La voz a ti debida” y en la tercera “El contemplado” (poesía de exilio).
Jorge Guillén agrupó su obra en cinco ciclos bajo el título de “Aire Nuestro”: “Cántico”, “Clamor”, “Homenaje”, Cultivó la poesía pura con el uso de sustantivos y la métrica tradicional. Gerardo Diego conjugó la poesía de creación y la poesía de expresión. Escribíó “El romancero” de tono bequeriano, obras ultraístas: “Evasión”, y creacionistas: “Imagen”. Prosigue con obras de corte tradicional: “Versos humanos”, y su obra cumbre “Alondra de verdad”. La poesía de Vicente Aleixandre se divide en dos ciclos, el primero, marcado por la vanguardia y la poesía pura, y el segundo ciclo, más reflexivo. Usa la metáfora y huye de esquemas métricos rígidos. Sus obras se dividen en tres etapas: en la primera, pesimista, destaca “La destrucción o el amor”. En la segunda “Historia del corazón”. En la tercera etapa da un giro poético con “Poemas de consumación”. Luis Cernuda reuníó sus obras bajo el título “La realidad y el deseo” donde expresa la incompatibilidad entre sus deseos y la realidad. Su poesía utiliza un estilo muy personal y se divide en tres etapas: La primera con “Perfil de aire” (poesía pura). La segunda, en la línea surrealista con “Donde habite el olvido”. La tercera, poesía de destierro, con “Poemas de exilio con “Vivir sin estar viviendo” y la quinta, recordando a Andalucía con “Ocnos”. Dámaso Alonso comienza en la poesía pura con “Poemas puros, poemillas de la ciudad” y reaparece con “Hijos de la ira” en la línea de la poesía existencial y del Surrealismo. También destaca “Oscura noticia”
En la poesía de Rafael Alberti destacan 4 etapas. En la primera, (neopopularista) destaca “Marinero en tierra”. En la segunda, da un giro hacia el barroquismo, con “Cal y canto”, y posteriormente compone “Sobre los ángeles” de influencia surrealista. Su tercera etapa (poesía civil) con “El poeta en la calle” y de su última etapa (exilio) destaca “Poemas del destierro y de la espera”. Miguel Hernández combina la fuerza de la inspiración con la rigurosidad artística. Alcanzando la madurez en “El rayo que no cesa”. Durante la guerra escribíó “Viento del pueblo” y en la cárcel “Cancionero y romancero de ausencias”. La poesía de Federico García Lorca resalta por el sentimiento de destino trágico. Destacan “Primeras canciones” y “Canciones” (en la línea de la poesía pura y el Vanguardismo) y (libro de Andalucía del llanto). Posteriormente, escribe “Romancero gitano” de destino trágico. Su poesía cambió radicalmente con “Poeta en Nueva York”. Le siguieron y “Llanto por Ignacio Sánchez Mejía”. Escribíó “Sonetos del amor oscuro”. Lorca creó un verdadero teatro poético, donde utiliza un lenguaje cargado de connotaciones, símbolos y metáforas. El tema principal es el destino trágico, pasiones condenadas o frustración. Su trayectoria se divide en tres etapas. La primera, farsas, con “Mariana Pineda”. La segunda etapa, vanguardista, donde realizó sus “Comedias Imposibles”, destaca “Así que pasen cinco años”. Por último, en su etapa de plenitud busca una voz teatral propia en la uníón de lo popular y la tragedia clásica. En sus obras la mujer ocupa un papel central y hace una crítica social. Destacan “Bodas de sangre” con un drama rural, “Yerma”, y “La casa de Bernarda Alba”.
