Portada » Biología » Fundamentos de la Nutrición Humana y el Proceso Digestivo
Las personas dependemos de los alimentos para nuestra existencia. La alimentación se debe basar en el consumo de una amplia variedad de productos. La elección de estos varía en función de diversas circunstancias, como los hábitos familiares, las costumbres sociales e incluso las creencias religiosas.
Las personas aprendemos, por tanto, a alimentarnos en el transcurso de nuestra vida, y este acto depende de nuestra voluntad, ya que tenemos la posibilidad de elegir los alimentos. La alimentación es la ingestión de los alimentos que seleccionamos del entorno y que constituyen nuestra dieta.
Los alimentos están formados por una gran cantidad de sustancias. Algunas de ellas son imprescindibles para nuestro organismo y las denominamos nutrientes. Los nutrientes son las sustancias de los alimentos que nos aportan la materia y la energía necesarias para realizar nuestras funciones vitales. Los alimentos se caracterizan por su contenido y su cantidad de nutrientes.
A continuación, se detallan algunos grupos de alimentos principales y los nutrientes que aportan:
Los macronutrientes son aquellos que el cuerpo necesita en grandes cantidades para obtener energía y construir estructuras.
Los hidratos de carbono son nutrientes energéticos. Los más sencillos son los azúcares, como la glucosa o la sacarosa. Los más complejos son los polisacáridos o azúcares complejos.
Hay varios tipos de lípidos. Algunos forman parte de la estructura de las membranas celulares; otros, como las grasas, son una importante reserva energética. Las ceras son lípidos que impermeabilizan superficies. El colesterol también es un lípido.
Las proteínas están constituidas por otras moléculas llamadas aminoácidos. Las proteínas están implicadas en casi todas las funciones biológicas: transportan oxígeno de los pulmones a los tejidos y son las responsables de la contracción de los músculos.
Está rodeada por unos labios carnosos. Su techo, llamado paladar, separa la boca de las fosas nasales, y de él cuelga la úvula o campanilla. Los dientes trituran los alimentos y la lengua, musculosa, los mueve, mezclándolos con saliva y formando el bolo alimenticio.
Comunica la boca con el esófago. En su parte inferior hay una tapadera llamada epiglotis, que se cierra sobre el conducto respiratorio para evitar que el alimento lo obstruya.
Es un tubo muscular que conecta la faringe con el estómago.
Es un saco musculoso que se dilata cuando se llena de alimento. En sus paredes hay numerosas glándulas que producen el jugo gástrico. Comunica con el esófago a través del orificio del cardias y con el intestino delgado por el orificio del píloro, que regulan el paso del alimento hacia el intestino. (Nota: El texto original atribuía la descripción del estómago al esófago; se ha corregido la sección para reflejar la anatomía correcta).
Es un largo tubo con una serie de curvaturas llamadas asas intestinales. Las paredes internas forman pliegues que, a su vez, vuelven a plegarse, constituyendo las vellosidades intestinales. El intestino delgado se divide en tres partes: duodeno, yeyuno e íleon.
Se pliega en forma de U y en él se distinguen tres zonas: ciego, colon y recto, que termina en el ano. El ciego contiene una pequeña bolsa llamada apéndice vermiforme.
Consiste en la masticación y en el tránsito del alimento por el tubo digestivo. Los alimentos triturados y mezclados con saliva forman el bolo alimenticio, impulsado por la lengua hacia el esófago (proceso llamado deglución). El alimento circula por el tubo digestivo gracias a movimientos peristálticos, que progresan en forma de ondas por sus paredes. Estos movimientos forman una papilla llamada quimo en el estómago y quilo en el intestino.
Los nutrientes de gran tamaño son transformados en pequeñas moléculas que pueden ser absorbidas por las células del intestino, específicamente en las microvellosidades intestinales. La mayor parte pasan a la sangre que circula por la vena porta hepática, hasta el hígado. Los restos no digeridos son fermentados por las bacterias intestinales y se transforman en las heces fecales en el intestino grueso.
