Portada » Economía » Fundamentos de Financiación Empresarial, Inversión y Gestión de Capital Humano
Una vía privilegiada para las grandes empresas para obtener financiación es la emisión de acciones. Esta fórmula permite a las Sociedades Anónimas (S.A.) reunir grandes cantidades a través de los ahorros de muchos pequeños inversores accionistas, que ceden sus ahorros y se convierten en socios propietarios. La constitución del capital social de una S.A. requiere la asistencia de una estructura funcional que deberá ser inscrita en el Registro Mercantil. En esta escritura debe recogerse la cifra de capital social acordada por los socios y el número de acciones que representa dicha cifra. Las acciones son, por tanto, títulos valores en los que está repartido el capital social, es decir, representan partes alícuotas de dicho capital. Las acciones pueden ser nominativas (en el título aparece el nombre del beneficiario) o al portador (el beneficiario es quien posea el documento), pero se exige que sean nominativas mientras no estén totalmente desembolsadas.
El capital social constituido en el inicio de la empresa no tiene que coincidir necesariamente con los desembolsos realizados por los socios. La legislación permite que la sociedad anónima pueda constituirse con un desembolso mínimo del 25% del capital. Hasta que se complete el pago, la parte no desembolsada representará una deuda de los accionistas con la empresa.
La empresa comienza a funcionar con las aportaciones iniciales de los socios o capital inicial. Si con el tiempo estos recursos resultan insuficientes, habrá que buscar nuevas formas de financiación. Estos fondos pueden provenir de nuevas aportaciones de los socios mediante una ampliación de capital con la emisión de nuevas acciones. La ampliación de capital debe formalizarse en escritura, en la que constarán todos sus detalles, e inscribirse en el Registro Mercantil. Además, debe decidirse el precio al que se emitirán las nuevas acciones.
El valor nominal es el valor otorgado al título en el momento de la emisión.
El valor teórico viene dado por la relación entre el patrimonio neto o fondos propios y el número de acciones existentes. Este valor representa la parte que les corresponde a cada acción del patrimonio neto de la entidad.
El valor de mercado es el precio que se paga en bolsa por la acción. Este precio, conocido también como valor efectivo, no tiene por qué coincidir con los anteriores valores, ya que está en función de la oferta y la demanda de cada momento. A partir de este dato podemos determinar el valor de la empresa en el mercado o capitalización bursátil como el valor que tiene en bolsa el conjunto de sus acciones o valor en bolsa de esa empresa.
El derecho preferente de suscripción pretende compensar la pérdida de valor de la acción como consecuencia de una ampliación de capital. Su valor económico, por tanto, debe ser equivalente a esa pérdida.
La financiación interna o autofinanciación está constituida por los beneficios no distribuidos y que se retienen en la empresa para financiar la ampliación o el mantenimiento de su actividad.
En el concepto de autofinanciación se distinguen dos vertientes o componentes:
La parte de los beneficios que los socios renuncian a repartir pasa a formar parte de los fondos propios de la empresa como complemento del capital social y con el nombre de reservas. Cuantos menos dividendos se repartan, más recursos internos tendrá la empresa y mayor será su capacidad de autofinanciación.
Según la causa que motiva la retención de beneficio, las reservas pueden ser:
Estas reservas suponen un incremento de los fondos propios de la empresa y constituyen nuevos recursos para financiar sus inversiones de crecimiento y expansión, y por ello constituyen una forma de autofinanciación para el enriquecimiento de la empresa.
Mientras que la autofinanciación de enriquecimiento persigue el crecimiento de la empresa, la autofinanciación de mantenimiento trata de mantener intacta su capacidad productiva. Esta forma de autofinanciación está constituida por:
Los equipos productivos como instalaciones, maquinaria o mobiliario van perdiendo valor con el paso del tiempo como consecuencia de su uso o por envejecimiento tecnológico. Esta pérdida de valor o depreciación se refleja en el cálculo de los beneficios bajo el concepto amortización.
Amortizar un bien supone cuantificar su depreciación, es decir, reflejar como un coste más la parte que se ha consumido del valor total del bien durante un periodo de tiempo.
Como cualquier otro coste, la amortización estimada de un periodo se deduce de los ingresos para calcular los beneficios. De este modo, estos fondos que se detraen de los beneficios constituyen una forma de autofinanciación destinada a ir recuperando poco a poco los bienes amortizables para poder reponerlos cuando se necesite.
Las provisiones son los fondos que se reservan para cubrir riesgos o posibles pérdidas futuras y cuya dotación se realiza antes del cálculo de los beneficios. Estos riesgos o contingencias pueden derivarse de probables indemnizaciones o litigios en marcha de la empresa, de posibles rupturas de contratos, de garantías de reparaciones futuras, etc.
La financiación a largo plazo está asociada a inversiones en renovación y ampliación de equipos productivos, instalaciones, etc. Estos recursos pueden obtenerse mediante préstamos y empréstitos o a través de contratos de arrendamiento.
El empréstito es una forma de financiación reservada a las grandes empresas. La empresa, al concertar un empréstito, divide la totalidad del dinero que necesita en pequeñas cantidades iguales y emite títulos por ese valor. Estos títulos se denominan obligaciones, bonos, pagarés, etc.
Las obligaciones se ofrecen al público en general, de manera que los inversores que las compran se convierten en acreedores de la empresa por el valor de los títulos comprados y adquieren el derecho a cobrar un interés y a la devolución de la cantidad entregada en los plazos pactados.
Una obligación es un título valor que representa una parte alícuota de una deuda contraída por la empresa.
La empresa que emite un empréstito se endeuda a largo plazo. Normalmente, los empréstitos suelen tener una duración superior a los 5 años y es frecuente que alcance los 10 o más. Por ello, las empresas que emiten obligaciones ofrecen diversos incentivos.
El tipo de interés se define como el precio de un préstamo. Es, en definitiva, el precio del dinero y suele expresarse en tanto por ciento anual sobre la cantidad prestada.
La prima de emisión supone ofrecer la obligación a un precio inferior a su valor nominal.
La prima de reembolso consiste en devolver una cantidad superior al valor nominal.
Las obligaciones convertibles son obligaciones que pueden ser convertidas en acciones de la empresa emisora si el propietario del título lo desea.
Cuando las empresas necesitan nuevos equipos pueden *o bien* adquirirlos o *bien* arrendarlos a través del leasing. Esta operación consiste en un contrato de arrendamiento por el que el arrendador alquila un bien a una empresa o arrendatario que se compromete a pagar unas cuotas por el alquiler, siendo normal que el contrato tenga una opción de compra al final del periodo.
El leasing es una forma de financiación a medio y largo plazo, y suele durar entre 2 y 5 años. Existen dos modalidades de leasing:
Dentro de este entorno financiero hay dos aspectos claves para las empresas: los activos financieros que se generan y los mercados en los que se intercambian estos activos.
Los activos financieros son títulos valor que constituyen el reconocimiento de una deuda por parte de quien los emite y que dan a su poseedor el derecho a cobrarlos. Los crean aquellos agentes que necesitan financiación, como las administraciones públicas (que emiten Letras del Tesoro, bonos y obligaciones del Estado) o como las empresas (que emiten bonos, acciones y obligaciones).
El mercado de valores es un mercado especializado en la compraventa de toda clase de títulos que tiene como función canalizar el ahorro hacia la inversión.
Como en todo mercado, en este existe una oferta constituida por las empresas y los organismos públicos que buscan financiación a través de la emisión y venta de activos financieros, y una demanda constituida por los deseos de compra de tales títulos por parte de los ahorradores. En el mercado de valores se distinguen:
En un sentido económico, inversión significa la utilización de fondos financieros para adquirir bienes de producción con el objetivo de aumentar la capacidad productiva de la empresa.
Toda inversión requiere un desembolso inicial, también denominado tamaño de la inversión. Después se producen unos pagos periódicos necesarios para mantenerla y unos cobros derivados de la aportación de la inversión a la empresa.
El principal problema que se plantea en la gestión de los recursos humanos es la necesidad de integrar los intereses individuales en el marco de los objetivos comunes de una organización como es la empresa. En este proceso de integración, la motivación de los individuos juega un papel fundamental. Las empresas necesitan diseñar sistemas de evaluación de recompensas e incentivos que motiven de forma permanente a los individuos.
El problema de la motivación humana supone el estudio del liderazgo y el desarrollo de procesos de comunicación adecuados que permitan la necesaria transmisión de información entre las diferentes partes de la organización.
Procesos de reclutamiento y selección de las personas más apropiadas, así como la formación posterior para su adaptación a los continuos cambios del entorno de la empresa.
Una vez seleccionadas las personas más capaces, es necesario elegir el tipo de contratación más adecuado a las características del puesto de trabajo, así como establecer los oportunos sistemas de control para que los derechos y deberes de los trabajadores derivados del contrato se cumplan en la empresa.
Finalmente, en toda organización se producen conflictos de intereses individuales o colectivos de los que la Dirección de Recursos Humanos habrá de ocuparse.
Además de los activos tangibles que aparecen en el balance, la empresa dispone de unos activos intangibles en forma de conocimientos y habilidades de los miembros de la organización, y de los activos en forma de propiedad intelectual (patentes, know-how, entre otros), que son los que aportan verdadero valor a las organizaciones.
Este enfoque pone de manifiesto que el capital humano así considerado es una fuente de ventaja competitiva, porque las personas:
La dirección de recursos humanos tiene como objetivo la adquisición de aptitudes y competencias tecnológicas y de destrezas de sus trabajadores, técnicos y directivos, con la finalidad última de que la organización cuente con las capacidades necesarias para generar y mantener ventajas competitivas en su mercado.
Una persona se encuentra motivada para hacer algo cuando este acto satisface sus necesidades, y por tanto se mueve para conseguirlo.
Para Maslow (1943), la motivación depende de cómo estén satisfechos los cinco tipos de necesidades de las personas:
Las teorías sobre motivación atribuyen distinto peso al valor del dinero como factor de motivación de las personas. Según la teoría de las necesidades de Maslow, a las necesidades fisiológicas le seguían otras como las de seguridad, socialización, autoestima y autorrealización del empleado con las tareas que desempeña en la organización. Mientras que el dinero actúa como factor motivador cuando las necesidades inferiores no están cubiertas, su efecto disminuye cuando sí lo están y aparecen otras necesidades superiores.
El liderazgo es una forma especial de poder y de influencia en el comportamiento de otros.
El estilo de liderazgo es la forma en la que se comporta el líder en su relación con sus seguidores. Los estilos clásicos de liderazgo son:
Para saber la cantidad y el perfil de los nuevos trabajadores es necesario planificar las necesidades de recursos humanos de la empresa, lo que implica, en primer lugar, analizar los recursos actuales y su adecuación a las necesidades productivas.
El Análisis de puestos de trabajo incluye:
El proceso de reclutamiento consiste en identificar empleados potenciales que cumplan los requisitos que la empresa necesita y atraerlos en número suficiente para que sea posible una posterior selección de aquellos que se adapten mejor a las exigencias del trabajo.
Las fuentes de reclutamiento pueden hallarse dentro de la empresa (promoción interna) o buscarse fuera a través de medios externos como anuncios en los medios de comunicación, bolsas de empleo, bases de datos de la empresa, empresas de trabajo temporal, INEM, asociaciones profesionales, etc.
Consiste en elegir aquellos candidatos que cumplen de modo más adecuado los requisitos del trabajo para el que están siendo valorados. Por tanto, las tareas de este proceso tratan de intentar predecir el comportamiento del candidato para un determinado puesto de trabajo, así como pronosticar su rendimiento.
Para este diagnóstico se lleva a cabo un análisis comparativo entre las exigencias que conlleva el puesto de trabajo (tareas y responsabilidades) y las condiciones personales del candidato.
Para conocer lo mejor posible al candidato, se utilizan una serie de técnicas e instrumentos de selección, entre las que destacan las entrevistas, las pruebas de conocimiento, las pruebas psicotécnicas, las pruebas prácticas, etc.
Cuando se es nuevo en una organización, difícilmente se conoce el funcionamiento concreto de la empresa, su cultura y sus procedimientos, por lo que será necesaria una etapa de formación inicial y de adaptación. Desde otro punto de vista, el permanente cambio del entorno hace que los conocimientos, las tecnologías y sus aplicaciones estén en constante desarrollo, lo que implica la necesidad de formación continua en los diversos puestos de trabajo.
El contrato de trabajo es un acuerdo de voluntades mediante el cual una persona con capacidad legal para trabajar (trabajador) se obliga a realizar personal y voluntariamente un trabajo por cuenta ajena, bajo la organización y dirección de otra (empresario), a cambio de una remuneración.
Los elementos fundamentales del contrato de trabajo son:
Los derechos del trabajador se clasifican en:
Entre las obligaciones del trabajador, cabe destacar las siguientes:
El convenio colectivo es un acuerdo entre los representantes de los trabajadores y de los empresarios para fijar las condiciones de trabajo en un ámbito laboral determinado y cuyo cumplimiento es obligatorio para ambas partes.
Aspectos que regula:
Para la resolución de conflictos se utilizan:
Cuando no se alcanza una solución, el trabajador puede ejercer su derecho a la huelga. Por su parte, el empresario podrá adoptar el cierre patronal como medida en caso de conflicto colectivo, cuando considere que pueden verse dañadas sus instalaciones como consecuencia de revueltas y manifestaciones poco pacíficas de los trabajadores.
