Portada » Historia » Evolución y desenlace de la Guerra Civil Española: De la batalla del Jarama al fin del conflicto
Tras fracasar en su intento de atacar frontalmente a Madrid, Franco intentó cercar la capital, lo que dio lugar a la batalla del Jarama, una de las más encarnizadas de la guerra, y a la batalla de Guadalajara, donde las tropas italianas enviadas por Mussolini fueron derrotadas. Con anterioridad, esas mismas tropas italianas habían tomado Málaga, ciudad que fue duramente represaliada. Fue este éxito el que animó a los italianos a actuar en Guadalajara. Su fracaso no fue demasiado duro para Franco, porque las tropas republicanas no pudieron profundizar en la brecha abierta en el frente y porque, en adelante, los italianos aceptaron someterse a la dirección franquista. Por otro lado, estos episodios contribuyeron a forjar la capacidad del Ejército Popular y decidieron a Franco a renunciar a la toma de la capital.
Desde la primavera al otoño de 1937, las tropas nacionales conquistaron la zona norte republicana que había quedado aislada del resto del país: el País Vasco, Cantabria y Asturias. Durante esta campaña, tuvo lugar el célebre bombardeo de Guernica, una ciudad sin interés militar que fue arrasada por la Legión Cóndor. Este acto, que luego en la Segunda Guerra Mundial se convirtió en rutinario, provocó un escándalo mundial e inspiró a Pablo Picasso en su célebre cuadro. También fue durante la campaña vasca cuando Mola, el único general que podía competir con Franco en el liderazgo del bando nacional, murió en accidente de avión.
Por su parte, los republicanos trataron de distraer fuerzas nacionalistas de la campaña del norte organizando, primero, la ofensiva de Brunete, el 5 de julio, y después, en septiembre, la ofensiva de Belchite en Aragón. El fracaso fue total y finalmente las tropas franquistas tomaron todo el norte del país. La conquista del norte tuvo graves consecuencias para la República:
En diciembre de 1937, tuvo lugar una ofensiva republicana en Teruel marcada por las duras condiciones climáticas y que finalmente fracasó. Tras asegurar el dominio de Teruel, Franco lanzó un ataque general en Aragón. El éxito fue fulgurante y el 15 de abril de 1938 las tropas nacionales llegaron a Vinaroz, en el Mediterráneo. La zona republicana quedó partida en dos. La última gran ofensiva republicana dio lugar a la Batalla del Ebro en julio de 1938. Con más de 100.000 muertos, esta fue la más cruenta de las batallas de la Guerra Civil y agotó definitivamente la moral y las reservas republicanas.
La antesala del fin de la guerra fue la ofensiva nacionalista contra Cataluña. Tras tomar Barcelona, las tropas franquistas llegaron a la frontera francesa en febrero de 1939. Antes se había producido un enorme y patético éxodo de población: más de 500.000 personas huyeron a Francia, donde fueron hacinadas en campos de concentración.
Ante la inminente derrota, las divisiones internas se hicieron aún más profundas en el bando republicano. El gobierno de Negrín, con el apoyo de los comunistas y parte de los socialistas, proponía la resistencia a ultranza con el objetivo de que el conflicto español quedara integrado en la inminente guerra europea y mundial. Contra esta posición, y defendiendo la negociación de la derrota con Franco, el coronel Casado dio un golpe contra el gobierno de Negrín. Pese a las propuestas de negociación de Casado, Franco exigió la rendición incondicional. El 28 de marzo, las tropas franquistas entraron en Madrid y el 1 de abril de 1939 terminaba la sangrienta guerra. Una larga dictadura vino a sustituir al ensayo democrático de la Segunda República.
Podemos concluir insistiendo en que el desequilibrio militar entre los bandos fue uno de los principales factores que impulsó la victoria franquista. Frente al preparado Ejército de África, la República inició la guerra con restos de unidades sin mandos y sin capacidad de acción inmediata. La negativa de los partidos y sindicatos a perder el control sobre sus unidades hizo que transcurriera demasiado tiempo hasta que fueron militarizadas y se integraron en las Brigadas Mixtas. Estas solo estuvieron preparadas cuando se inició el asedio de Madrid. Durante 1937, el Ejército de la República continuó sin capacidad de ataque e importantes problemas de coordinación. Cuando lo consiguió, era ya tarde.
