Portada » Lengua y literatura » Evolución de la Poesía Española (1940-1975): Autores, Corrientes y Obras Clave
A partir de 1939, se produjeron grandes cambios en la lírica española. La Guerra Civil y el contexto histórico y social fueron determinantes en la evolución de estos cambios.
Las normas y el control de la conducta de la población caracterizaron la vida cotidiana y cultural de esta época. La ideología imperante se centró en el pasado heroico de la nación y en la afirmación de la unidad y la fe católica, valores que fijaron también la enseñanza. El Estado decidió las consignas obligatorias, las orientaciones artísticas y culturales mediante la censura y la promoción de obras y autores afines ideológicamente.
Aparece en los años cincuenta una pequeña conciencia disidente de los valores del régimen, pero fue sobre todo en los años sesenta cuando se produjeron manifestaciones y protestas, lo que llevó a una relajación del control del Estado. Cuando murió Franco en 1975, se volvió a la democracia y regresó una gran parte de los exiliados.
Existen diferentes corrientes poéticas desde el final de la Guerra Civil hasta los años 70, muchas coincidiendo en el tiempo.
En los años 30 se desarrolló una poesía centrada en la situación social del ser humano. Destaca la poesía de Miguel Hernández, llegando a su esplendor en los últimos años de la década. Durante la Guerra Civil se hizo, en ambos bandos, una poesía marcada por el combate y la exaltación ideológica.
En la década de la posguerra, la lírica estaba marcada por el exilio de muchos artistas e intelectuales, y también por la política cultural del régimen franquista, que estaba dominada por la censura.
Pertenece a la generación de los poetas garcilistas, aunque su obra se vincula a la Generación del 27, pues cultiva algunas tendencias como el barroquismo gongorino, el neopopularismo y el surrealismo.
Los temas centrales de su obra son: la pena, el amor, las acechanzas entre los hombres y el odio.
Aparte de los cultismos y neologismos de su estilo en sus primeros poemas, abunda un vocabulario sencillo, el uso de símbolos y un dramatismo exaltado. Los recursos más utilizados son: anáforas, paralelismos, repeticiones y metáforas. En la métrica utiliza el verso libre y formas cultas.
Al ganar el franquismo, muchos artistas e intelectuales se exiliaron, como los poetas vivos del 27, excepto Dámaso Alonso, Gerardo Diego y Vicente Aleixandre. Fuera de España escribían Alberti, Cernuda, Salinas, Prados, Juan Ramón Jiménez, entre otros.
Estos autores siguieron la tradición poética de la modernidad y sustituyeron el dolor por un rescate del pasado. La cuestión de España y la nostalgia de la guerra se vieron apartadas por otros asuntos individuales o colectivos, siguiendo las corrientes que había en sus diferentes lugares de exilio.
También conocida como Garcilista, los poetas cultivan una poesía evasiva, en la que lo principal es la perfección formal. Más tarde evolucionan hacia otras propuestas como la familia, el paisaje castellano, la vida cotidiana y la muerte. Destaca la visión de un mundo en armonía. Las obras se difunden principalmente en revistas literarias, como Escorial y Garcilaso. Destacan autores como Luis Rosales, Luis Felipe Vivanco y Leopoldo Panero.
A principios de los años 40 aparecen textos de poetas jóvenes que rechazan la estética neoclásica. Se dio a conocer en la revista Escorial, y más tarde en las revistas Proel y La Corcel, formando la avanzada neorromántica que adelantó el espíritu existencialista. Sin embargo, fue la revista Espadaña la que abordó con intensidad una expresión existencialista de solidaridad humana.
En 1944 se publicaron dos obras fundamentales que marcan la poesía existencial: Sombras del paraíso, de Vicente Aleixandre, e Hijos de la ira, de Dámaso Alonso. La poesía existencialista se centra en el sufrimiento del ser humano. Los poetas expresan su soledad, su dolor existencial, a través de la búsqueda dolorosa de Dios, la angustia por la muerte inexorable y las crisis religiosas. Muchos poetas de esta corriente evolucionaron hacia la poesía social en la década siguiente.
El postismo tuvo dos revistas, Postismo y Cerbatana, en las que se reivindicaba una poesía imaginativa, superando a todos los vanguardismos, con humor y un lenguaje lúdico. Destaca Carlos Edmundo de Ory.
Otros autores unieron la vanguardia del 27 y la poesía de la experiencia partiendo de Cernuda y Bécquer; se caracterizaron por el barroquismo, el refinamiento formal y el vitalismo del tema amoroso (el culturalismo); destacan Ricardo Molina, Juan Vernier.
La tendencia surrealista, influida por los poetas del 27, muestra el dolor y la desolación ante la realidad y la muerte; destaca Camilo José Cela, Miguel Labordete.
Comienza en la década anterior, pero triunfa a mediados de los 50. Poetas destacados son: Blas de Otero, Gabriel Celaya, José Hierro. Concibieron la poesía como comunicación, como medio de denuncia de las injusticias sociales y, algunos, de lucha por el cambio político y social. La poesía social se preocupa por la realidad, el tono narrativo, un lenguaje cotidiano y una tendencia al prosaísmo.
Destaca su afán de comunicarse con la gente. Presenta varias etapas:
Tiene varias etapas, pero hay constantes: su ansia de paz y su rebelión ante la injusticia.
Poesía en la que destaca su experiencia personal y la memoria, y estilísticamente la sobriedad expresiva. En sus primeros libros encontramos el paraíso perdido de la infancia y juventud, la muerte, el sufrimiento amoroso y el dolor. En la poesía social, reivindica la presencia de la realidad histórica, marcada por la solidaridad entre los hombres y el dolor.
