Portada » Lengua y literatura » El Mester de Clerecía y la Prosa Medieval: Literatura Castellana
El nombre de mester de clerecía procede de la introducción del Libro de Alexandre (s. XIII), que además de ser una declaración de oficio intelectual ofrece un resumen de las principales características de esta escuela literaria:
Mester traigo fermoso, non es de joglaría,
mester es sin pecado, ca es de clerecía;
fablar curso rimado por la cuaderna vía,
a sílabas contadas, ca es gran maestría.
Esta estrofa del Libro de Alexandre (primera obra de la corriente, compuesta hacia 1225) define la nueva escuela poética. El poeta presenta su obra diciendo que es mester de clerecía, es decir, un menester o magisterio de clérigos, una enseñanza de sabios. Como tal, el poema muestra el lenguaje de los letrados, muy elaborado; eso lo hace hermoso y sin pecado, esto es, sin errores ni equivocaciones, en referencia a la atención métrica con que se crea el verso. Este cuidado hace que su estilo sea el opuesto al de juglaría, que procede del pueblo.
Su obra se agrupa en tres secciones:
Colección de veinticinco milagros donde la Virgen salva a los pecadores. Consta de una introducción (el narrador como romero en un locus amoenus) y los milagros propiamente dichos, que ejemplifican la misericordia divina.
Obra compleja de más de 1500 estrofas que combina autobiografía ficticia, fábulas, digresiones morales y episodios alegóricos (como la batalla entre don Carnal y doña Cuaresma). Sus temas constantes son el amor y la muerte. Formalmente, destaca por el uso de la cuaderna vía y una mezcla de lenguaje culto y popular. Su interpretación es ambigua: aunque pretende moralizar contra el «loco amor», el tono vitalista e irónico sugiere una exaltación de la vida.
En la segunda mitad del siglo XIII, Alfonso X impulsa el uso del castellano como lengua de cultura, apoyándose en la Escuela de Traductores de Toledo. Bajo su mecenazgo se compilaron obras históricas, jurídicas y científicas. Asimismo, se popularizaron los exempla (fábulas, anécdotas) para instruir a un público iletrado, como en el caso del Calila e Dimna.
Considerado el mejor prosista del siglo XIV, su obra cumbre es el Libro de los enxiemplos del Conde Lucanor et de Patronio. Se estructura en torno a los consejos que el criado Patronio da al conde Lucanor mediante relatos ejemplares. Su estilo destaca por la claridad, la concisión y un marcado afán didáctico y moralizador, defendiendo los valores de su estamento nobiliario.
Para el análisis lingüístico, se consideran:
