Portada » Filosofía » Descartes y Locke: método cartesiano, cogito, Dios y teoría liberal del contrato social
En el contexto del nacimiento de la ciencia moderna (s. XVII), Descartes, influido por el éxito del método científico (Bacon y, sobre todo, Galileo), pretende aplicar el método matemático a la filosofía, convencido de que la razón humana es una y el saber también. Esta idea se expresa en la metáfora del árbol del saber:
La razón opera mediante intuición (captación inmediata de verdades simples, claras y distintas) y deducción (encadenamiento ordenado de intuiciones). De estas operaciones surgen las cuatro reglas del método, formuladas en el Discurso del método:
Para fundar un saber absolutamente cierto, Descartes propone una duda universal y metódica, no escéptica. Duda de todo el saber tradicional por tres motivos:
Conclusión: nada parece resistir la duda, pero esta duda tiene como finalidad llegar a una verdad indudable.
Aunque todo sea dudoso, hay algo indudable: si dudo o me engaño, existo. → Cogito, ergo sum («pienso, luego existo»).
Esta proposición no es un razonamiento, sino una intuición evidente, clara y distinta. El yo es una res cogitans, una sustancia pensante. Con el cogito, la filosofía deja de centrarse en el ser y pasa a fundamentarse en el conocimiento: este es el giro cartesiano.
Sin embargo, el cogito encierra a Descartes en el solipsismo. Para superarlo, analiza las ideas presentes en la mente:
La idea de Dios no puede proceder de un ser finito e imperfecto como el hombre, por lo que Dios debe existir. Descartes demuestra su existencia mediante:
Dios, al ser perfecto, veraz e inmutable, garantiza:
El error no está en el entendimiento, sino en el juicio, cuando la voluntad se adelanta al intelecto y afirma lo que no es claro y distinto.
Gracias a la veracidad divina, Descartes afirma la existencia del mundo exterior o res extensa. Las ideas adventicias requieren una causa externa que las produzca. Si el mundo no existiera, Dios sería engañador.
La única propiedad percibida de modo claro y distinto en los cuerpos es la extensión, que constituye su esencia. La realidad material se concibe como un mecanismo determinista, regido por la causalidad eficiente.
Descartes deja abierto el problema de la relación entre mente y cuerpo, que sitúa provisionalmente en la glándula pineal. Este problema será desarrollado por:
Su pensamiento provoca:
Locke (1632–1704) fue un filósofo empirista británico y padre del liberalismo clásico. Nació en Wrington, en una familia puritana partidaria del Parlamento durante la Guerra Civil inglesa. Estudió en Westminster y en Oxford, donde conoció el pensamiento de Descartes y se alejó de la escolástica, además de formarse en medicina.
En 1667 entró al servicio de Lord Ashley, defensor de las libertades parlamentarias. Tras su caída política, Locke se exilió en Holanda hasta la Revolución Gloriosa (1688), que instauró una monarquía parlamentaria y le permitió regresar a Inglaterra. Su obra política más importante es Dos tratados sobre el gobierno civil (1690).
En el Primer tratado, Locke refuta el patriarcalismo absolutista de Robert Filmer, según el cual:
Locke rechaza tanto el origen divino del poder como la legitimidad del absolutismo.
En el Segundo tratado, Locke desarrolla su teoría política liberal. Describe el estado de naturaleza como un estado prepolítico, en el que los hombres viven en libertad e igualdad, regidos por una única ley: la ley natural, identificada con la razón y dada por Dios.
En este estado existen derechos naturales individuales e inalienables:
La propiedad privada se legitima mediante el trabajo, ya que al trabajar la naturaleza el individuo añade un valor propio y convierte lo común en propiedad privada.
Aunque no es un estado de guerra permanente (a diferencia de Hobbes), el estado de naturaleza es una situación de inseguridad debido a tres deficiencias:
El paso al estado civil se produce mediante un pacto social, basado en el consentimiento. Los individuos ceden únicamente el derecho a la defensa personal, que delegan en el Estado.
La misión del Estado es clara: proteger los derechos naturales (vida, libertad y propiedad). El consentimiento no necesita ser permanente ni explícito, pero debe quedar recogido en una constitución que garantice la división de poderes.
Locke distingue tres poderes:
La separación moderna entre legislativo, ejecutivo y judicial será formulada posteriormente por Montesquieu.
A diferencia de Hobbes, Locke sostiene que el poder político no es absoluto. El pueblo conserva el derecho a juzgar al gobernante y, si este incumple el contrato o abusa del poder, existe un derecho legítimo de rebelión, entendido como recuperación del derecho a la defensa.
Aunque teóricamente sólido, este punto presenta problemas prácticos (quién decide, cuándo, posibilidad de error).
Locke no defiende una forma de gobierno única. Toda sociedad civil (commonwealth) es legítima si respeta la división de poderes y el consentimiento: democracia, oligarquía, monarquía (hereditaria o electiva).
El pensamiento de Locke influye decisivamente en:
