Portada » Historia » Evolución Histórica de España: De la Hispania Romana a la Transición Democrática
La conquista de Hispania por Roma comenzó con la Segunda Guerra Púnica (219-201 a. C.), cuando Aníbal atacó Sagunto, rompiendo el Tratado del Ebro. Tras la toma de Cartago Nova por Escipión el Africano, la conquista de los territorios íberos fue rápida. En cambio, la de los pueblos celtas fue lenta, con conflictos como las guerras contra los lusitanos (Viriato), los arévacos (Numancia) y las guerras cántabras (Corocotta), finalizadas por Octavio Augusto en el 19 a. C.
Tras la conquista se inició la romanización, proceso basado en el ejército como vía de integración, el Derecho romano, el latín y la extensión de la ciudadanía. Roma fundó numerosas ciudades (Caesaraugusta, Tarraco, Corduba) y construyó infraestructuras: calzadas, puentes, acueductos, teatros, anfiteatros, templos, termas y arcos.
La sociedad romana se dividía entre ciudadanos libres (patricios y plebeyos) y no ciudadanos (extranjeros, libertos y esclavos). Su economía era abierta y comercial, con intercambios por calzadas y por el Mare Nostrum, usando la moneda común.
La romanización cultural fue profunda, sobre todo en la Bética, cuna de figuras como Séneca, Quintiliano y Marcial, además de emperadores como Trajano y Adriano.
En lo religioso, se mantuvo el politeísmo romano hasta el siglo IV, cuando Teodosio I (también hispano) decretó el Edicto de Tesalónica (380), imponiendo el cristianismo como religión oficial.
Durante la Reconquista se aplicaron distintos sistemas de repoblación:
El modelo político era una monarquía feudal, basada en el vasallaje y el régimen señorial. La sociedad se organizaba en estamentos:
A ellos se sumaban minorías marginadas como judíos urbanos y mudéjares rurales.
El documento analizado es una fuente primaria de carácter histórico-político y naturaleza circunstancial, localizada cronológicamente el 23 de febrero de 1981, en el marco de la Transición española tras la muerte de Francisco Franco en 1975. El contenido muestra el intento de golpe de Estado perpetrado por el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, quien asaltó el Palacio de las Cortes durante la sesión de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo. La fuente refleja un momento de extrema tensión con el secuestro del poder legislativo y del Gobierno, mientras el general Milans del Bosch sublevaba la región militar de Valencia con el objetivo de paralizar el proceso democrático.
El suceso se enmarca en el proceso de la Transición a la democracia (1975-1978) y su consolidación a principios de los años ochenta. Tras el final de la dictadura, el gobierno de Adolfo Suárez impulsó reformas para desmontar el régimen, encontrando la oposición de grupos de extrema derecha y sectores franquistas. En un contexto de crisis económica y presión del terrorismo de ETA, sectores del ejército mostraron hostilidad ante la legalización del Partido Comunista y el nuevo modelo de Estado de las Autonomías.
El fracaso del golpe de Estado de 1981, debido a la falta de apoyo militar mayoritario y a la firme intervención del rey Juan Carlos I en defensa de la Constitución de 1978, terminó por reforzar la vía del consenso político, acelerando la consolidación democrática y la normalización del sistema parlamentario.
