Portada » Historia » Historia de España: Evolución Política, Social y Económica (Siglos XV-XVIII)
Con el matrimonio de los Reyes Católicos surge un nuevo Estado, la Monarquía Hispánica. Se firma la Concordia de Segovia (1475), que supone la unión dinástica de Castilla y Aragón, pero no política ni territorial, ya que ambos reinos mantuvieron sus instituciones, leyes y lengua. Se reforman las instituciones de gobierno para reforzar el poder real frente a la nobleza y el clero. Se creó un ejército permanente, un cuerpo de funcionarios y la Inquisición Española. Se reforzaron las regalías y Fernando el Católico se convirtió en el maestre de las órdenes militares.
A nivel judicial, en Castilla se reformaron las chancillerías y el corregidor, y se reforzó el poder de la Hacienda Real y el Consejo. En Aragón destacó el virrey, el sistema de insaculación para elegir los cargos y se creó la Santa Hermandad. La Guerra de Granada fue la primera empresa común de los Reyes Católicos y ocurrió en tres fases:
Tras la caída de Constantinopla ante los turcos (1453), Cristóbal Colón firmó con los Reyes Católicos su proyecto de llegar a Asia por Occidente en las Capitulaciones de Santa Fe. El 3 de agosto de 1492 sale de Palos de Moguer con tres naves (la Niña, la Pinta y la Santa María), y llega a América el 12 de octubre de 1492 a la isla de San Salvador. Tras el descubrimiento, se firmó el Tratado de Tordesillas (1494), que establecía un meridiano a 370 leguas al oeste de Cabo Verde para delimitar los territorios de Castilla y Portugal.
La conquista se dio mediante un sistema de capitulaciones entre la Corona y los conquistadores: Hernán Cortés con el Imperio azteca (1519-1521) y Francisco Pizarro con el Imperio inca (1532-1533), entre otros. La primera vuelta al mundo (1519-1522) fue capitaneada por Magallanes y Juan Sebastián Elcano. América se gestionó por la Casa de la Contratación de Sevilla y el Consejo de Indias; se dividió en dos virreinatos: Nueva España y Perú. Para la colonización se utilizó la encomienda, entregando pueblos indígenas al conquistador a cambio de su evangelización e instrucción. Se usó el repartimiento y la mita, pero los abusos a los indígenas dieron lugar a las Leyes Nuevas (1542). Se importaron metales preciosos y alimentos, y la llegada de los españoles supuso una caída demográfica indígena y la importación de esclavos africanos.
Carlos I es el nieto de los Reyes Católicos y nace en el extranjero. Al llegar a España, encuentra problemas de tipo político, como las Comunidades en Castilla, sofocadas en Villalar (1521), y de tipo social, como las Germanías en Valencia y Mallorca, causadas por la peste y el conflicto con los moriscos. Felipe II traslada la capital a Madrid en 1561; tuvo problemas con los moriscos en las Alpujarras de Granada y las alteraciones de Aragón unidas al caso de Antonio Pérez. Se proclamó rey de Portugal en 1580 (Unión Ibérica).
La política exterior de Carlos I está marcada por la hegemonía en Europa, luchando contra Francia en la batalla de Pavía y el saqueo de Roma. Los turcos de Suleimán llegaron hasta Viena. La aparición de los protestantes de Lutero en Alemania se resolvió en la Paz de Augsburgo (1555). Felipe II heredó los problemas de su padre; tras la batalla de San Quintín se firma la Paz de Cateau-Cambrésis. La Liga Santa venció a los turcos en la batalla de Lepanto (1571). En Flandes (calvinista) se inicia la Guerra de los Ochenta Años, tras lo cual aparece la enemistad con Isabel I, que da lugar al desastre de la Armada Invencible en 1588.
Los Austrias del siglo XVII se sirvieron del valido, una especie de ministro principal que actuaba en nombre del monarca. El valido de Felipe III es el duque de Lerma, bajo cuyo mandato se expulsó a los moriscos en 1609. Felipe IV nombra al conde-duque de Olivares, quien lleva a cabo una reforma para reforzar la monarquía llamada la Unión de Armas. Esta reforma llevó a la crisis de 1640, con las revueltas catalanas en el Corpus de Sangre (finalizadas en 1652) y la independencia de Portugal con Juan IV. El reinado de Carlos II estuvo marcado por su incapacidad, ayudado por Mariana y Juan José.
Felipe III lleva a cabo la Pax Hispanica y firma la Paz de Londres (1604) y la Tregua de los Doce Años con las Provincias Unidas (1609). En cambio, la política exterior de Felipe IV fue belicosa, involucrando al país en la Guerra de los Treinta Años (última guerra de religión en Europa). Esta terminó con la Paz de Westfalia (1648), que supuso el reconocimiento de la independencia de las Provincias Unidas y el fin de la hegemonía de los Austrias en Europa. Carlos II murió sin descendencia, dejando el trono a Felipe de Anjou, quien luchó contra la candidatura del archiduque Carlos de Austria en la Guerra de Sucesión.
La sociedad estaba dividida en estamentos: nobleza (privilegios fiscales, señoríos), clero (poder espiritual, latifundios) y estado llano (campesinos, artesanos, marginados). Nace la limpieza de sangre, que no permite gobernar sin antecesores cristianos. Aparece la figura del pícaro. La economía del siglo XVI estuvo en auge por la llegada de metales preciosos. En el siglo XVII se da una inflación (revolución de los precios) y la imposibilidad de competir con la industria textil de Holanda e Inglaterra, lo que debilitó la producción interna. Además, la expulsión de los moriscos (1609) provocó una crisis en la producción agraria y el endeudamiento regio.
Culturalmente, el siglo XVI destaca por el Renacimiento con autores como El Greco y el estilo herreriano en El Escorial. El siglo XVII es conocido como el Siglo de Oro de las artes y letras por el Barroco, destacando Lope de Vega, Cervantes con El Quijote, Góngora, Quevedo y el Lazarillo de Tormes. En literatura aparece el misticismo (San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús). En la pintura destaca Velázquez con Las Meninas.
La Guerra de Sucesión surge a la muerte de Carlos II, quien deja en su testamento a Felipe de Anjou. Como respuesta, la Gran Alianza (Reino Unido, Austria, Países Bajos y Portugal) propone al archiduque Carlos de Austria. Fue una guerra internacional y nacional: Castilla y Francia apoyaron a Felipe de Borbón (modelo absolutista), mientras que Aragón apoyó al candidato austriaco para mantener su sistema foral. La guerra se decantó del lado franco-castellano tras las batallas de Brihuega y Villaviciosa. En 1711, el archiduque sube al trono de Austria, lo que precipita el Tratado de Utrecht (1713).
Este tratado reconoció a Felipe V como rey de España, pero nunca de Francia. Supuso que Reino Unido consiguiera Gibraltar y Menorca, el asiento de negros (monopolio de esclavos) y el navío de permiso. España perdió sus posesiones en Europa. En el siglo XVIII se firman tres Pactos de Familia entre los Borbones españoles y franceses para contrarrestar la superioridad británica. Con el primero y segundo, Felipe V recupera territorios en Italia, y con el tercero, Carlos III recupera Menorca.
Los primeros Borbones fueron Felipe V, Fernando VI y Carlos III. Los dos primeros instauraron el absolutismo, mientras que el último gobernó bajo el despotismo ilustrado. Los Decretos de Nueva Planta fueron leyes instauradas en la Corona de Aragón que derogaron sus fueros y privilegios, uniformizando el reino con las leyes castellanas (excepto el País Vasco y Navarra).
El modelo de Estado estaba centralizado. Se crearon las Secretarías de Despacho (Guerra, Justicia, Hacienda…), las capitanías generales y las intendencias. En los municipios se mantuvo el corregidor. Aumentó el control sobre la Iglesia con las regalías. Las reformas incluyeron:
Las reformas borbónicas también llegaron a América. En la administración territorial se crearon dos nuevos virreinatos: Nueva Granada y el Río de la Plata (sumándose a Nueva España y Perú). Se establecieron capitanías generales e intendencias para reforzar el poder español frente al criollo. Se revitalizó el comercio suspendiendo el sistema de flotas; los barcos podían zarpar de Cádiz de forma independiente. Se crearon compañías comerciales como la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas. Carlos III aplicó la liberalización del comercio americano a otros puertos españoles. La relación comercial consistía en la importación de metales preciosos y alimentos, y la exportación de manufacturas desde España.
