Portada » Historia » Historia de la Segunda República Española y la Guerra Civil (1933-1939)
En septiembre de 1933, Manuel Azaña se vio obligado a dimitir debido a las maniobras del Partido Radical de Lerroux con el presidente de la República para expulsar a los socialistas del Gobierno, sumado a la pérdida de prestigio y apoyo popular del Ejecutivo. Ante la imposibilidad de formar un nuevo gabinete estable, Alcalá-Zamora disolvió las Cortes y fijó la fecha para una nueva consulta electoral.
Esta etapa, caracterizada por la paralización de las reformas, provocó la radicalización de la izquierda popular. Los dos primeros gobiernos fueron presididos e integrados mayoritariamente por miembros del Partido Radical, mientras la CEDA esperó hasta 1934 para gobernar.
Medidas principales:
Tras la victoria de la derecha, los socialistas vieron la posibilidad de una revolución popular. El detonante fue la entrada de tres ministros de la CEDA en el Gobierno el 4 de octubre de 1934. La UGT convocó una huelga general nacional el 5 de octubre, que fracasó en la mayor parte del país, salvo en focos como Madrid, Vizcaya, Barcelona y Asturias.
La Revolución Socialista de los Consejos Obreros:
La revolución de octubre provocó una fuerte polarización. La izquierda impulsó la creación del Frente Popular para frenar el fascismo. A finales de 1935, el hundimiento del Partido Radical de Lerroux, debido a escándalos de corrupción como el del Estraperlo, condujo a la disolución de las Cortes.
Se configuró el Frente Popular, apoyado por todas las fuerzas de izquierda. La derecha también se unió, centrando su campaña en el temor a una revolución. Con la participación electoral más alta hasta la fecha, el Frente Popular obtuvo la mayoría absoluta con el 56% de los escaños.
La primavera de 1936 estuvo marcada por una radicalización social y política. El detonante fue el golpe de Estado fallido del 18 de julio de 1936.
El asesinato de Calvo Sotelo el 13 de julio sirvió de pretexto para el alzamiento. El 17 de julio se inició en Melilla, Ceuta y Tetuán, extendiéndose al día siguiente a la Península. El general Franco se puso al mando de las tropas en África. Lo que se preveía como un golpe rápido se transformó en una larga guerra civil.
