Portada » Filosofía » John Locke y los Fundamentos del Liberalismo Político Moderno
John Locke (1632-1704) es considerado el padre de la tradición empirista y del liberalismo político. Como pensador británico del siglo XVII, vivió durante el periodo de la Modernidad. El empirismo, desarrollado en Gran Bretaña a lo largo de los siglos XVII y XVIII, estableció la experiencia como fuente y límite del conocimiento.
Su filosofía política, en defensa de los ideales de la burguesía, apuesta por la división de poderes y sienta las bases teóricas del liberalismo moderno. Su pensamiento ejerció una gran influencia en los ilustrados franceses, quienes continuaron su defensa de la libertad política y la tolerancia religiosa.
Locke expone su pensamiento político en el Ensayo sobre el Gobierno Civil, obra publicada en 1690. Esta se divide en dos tratados:
A diferencia de lo que pensaba Aristóteles, la teoría del contrato social afirma que la sociedad no es natural, sino una creación artificial y convencional, tal como sostenían los sofistas. Para entender el origen de la organización social, debemos imaginar el estado de naturaleza: una hipótesis teórica que explica el origen de la sociedad mediante un pacto o acuerdo.
Durante los siglos XVII y XVIII, surgieron diversas interpretaciones sobre el pacto social:
Locke se sitúa en la línea del iusnaturalismo, doctrina que sostiene la existencia de un orden jurídico natural universal. Según Locke, los derechos naturales inalienables son:
El contrato social surge para garantizar estos derechos. Al constituirse el Estado (o commonwealth), los ciudadanos aceptan someterse a la voluntad de la mayoría, pero el pacto no es irrevocable: si el poder no cumple su función de velar por el bienestar común, el pueblo tiene derecho a cambiarlo.
Para evitar el abuso de poder, Locke propone una estructura de gobierno dividida:
