Portada » Lengua y literatura » La Generación del 98 y del 27: Evolución de la Literatura Española
La Generación del 98 es una corriente de autores españoles nacidos entre 1860 y 1875 que publican sus obras a finales del siglo XIX, cuando la inestabilidad política, social y económica (Desastre del 98) azotaba a España tras la pérdida de las últimas colonias.
La angustia social invitó a reflexionar acerca de la ausencia de Dios que el hombre añoraba y trataba de apelar en vano (reflejado en obras de Miguel de Unamuno o Antonio Machado, entre otros), además de la pérdida de la fe en el sacerdote como otro tema central religioso.
También se desarrolla una preocupación por el atraso político y cultural de España con respecto al resto de Europa. Se considera el paisaje como el centro de atención del país, tomando como ejemplo Castilla, que reflejaba a la perfección el carácter español. Denuncian problemas como el caciquismo, la sobreinfluencia de la Iglesia en la educación, el subdesarrollo económico y la falta de una reforma general.
Se llegó a creer por un momento que la Generación del 98 era lo opuesto al modernismo (embellecer o romantizar la situación española a través de una crítica), pero ahora se entienden como dos movimientos independientes que tenían en común el mismo objetivo: la sensibilidad del final del siglo XIX.
En la Generación del 98 se reflexiona sobre la situación de España mediante una visión crítica y realista y un profundo interés por mejorarla. En definitiva, este movimiento marcó la literatura española con sus intentos para mejorar España, su reflexión sobre el ser humano y su visión crítica hacia la realidad.
El Desastre del 98 desató una crisis de identidad que fue el incentivo a la reflexión de los escritores. Los focos principales de esta reflexión son la crítica social y la identidad nacional. Los escritores consideraban que España necesitaba una reforma no solo política, sino cultural y espiritual.
Además, para ellos la esencia de España residía en el paisaje y la literatura, en especial Castilla, cuyos paisajes combinaban el reflejo de la decadencia del país con la conservación de sus valores morales y tradicionales. También se localizan obstáculos a superar: la pasividad, los conflictos internos, la envidia o un exceso de la influencia religiosa. Esta reflexión se relaciona a su vez con el debate de los nacionalismos.
Dentro de la crítica social se exponen problemas como el caciquismo, el exceso de influencia de la Iglesia en la educación, el militarismo y el subdesarrollo económico. Los intelectuales que llevaron a cabo esta crítica social se convirtieron en figuras fundamentales, escuchadas y reconocidas.
La Generación del 98 percibía a España como un complejo que debía desglosarse y explicarse de la manera correcta para comprenderlo. Combinaba el respeto por la tradición con el deseo de la modernización, que dio lugar a la reflexión más importante de la generación.
La Generación del 98 reflexionó críticamente sobre la España de su tiempo, abordando la decadencia política, social y espiritual, y buscando la regeneración del país mediante un enfoque realista y humanista.
La Generación del 27 está compuesta por poetas que empezaron a publicar en los años veinte. Se reunieron para homenajear a Góngora en 1927 y tenían en común el mismo interés: unir la tradición con la modernidad.
Un rasgo característico es su composición homogénea: los integrantes pertenecían a familias cultas vinculadas a la Residencia de Estudiantes (Madrid) y a las corrientes culturales europeas por viajes y estancias en el extranjero.
En su poesía buscaban una combinación armónica entre tradición y vanguardia. Conocían perfectamente la literatura clásica española, usaban referencias intertextuales y trataban temas universales (el amor, la muerte y el paso del tiempo, entre otros). Aunque usaban versos libres, también contemplaban formas tradicionales (soneto, romance o silva).
A su vez, empleaban influencias vanguardistas: ultraísmo, creacionismo o greguerías. El realismo cobró gran importancia en autores como Lorca, Aleixandre o Cernuda.
También participaron escritoras en este movimiento que contribuyeron significativamente a la sociedad de entonces, aunque al ser mujeres quedaron en un plano secundario. Lo que más destaca de la Generación del 27 es su equilibrio entre la tradición y la contemporaneidad, además de su formación sólida y su apertura intelectual. Esto la hace una de las etapas de mayor esplendor de la poesía de la España del siglo XX.
