Portada » Lengua y literatura » Panorama de la Literatura Española del Siglo XX: Del Realismo Social a la Transición
Historia de una escalera (1949), de Antonio Buero Vallejo, es una de las obras más importantes del teatro español del siglo XX. Estrenada en la posguerra franquista por un autor republicano y antifranquista, critica de forma sutil pero contundente el régimen y la sociedad estancada, evitando la censura.
Buero la definió como “la tragedia de la vida”, opuesta al teatro evasivo dominante. Pionera del realismo social pesimista, presenta una tragedia contemporánea con protagonista colectivo (los vecinos de la escalera), fuerte simbolismo y remordimiento de conciencias. Sin cierre definitivo, deja al espectador inquieto ante la posible repetición eterna de los errores.
Los personajes encarnan esta parálisis: Fernando, con sueños juveniles frustrados por inacción y presiones; Urbano, atrapado en su soberbia.
Su estructura está formada por tres actos con elipsis temporales:
El espacio (la escalera) se describe minuciosamente, mostrando su deterioro a lo largo de 30 años, metáfora de trayectorias vitales inalterables. El lenguaje es realista y coloquial, ajustado a la clase humilde, con toques vulgares y expresiones cotidianas que aumentan la verosimilitud emocional. En conclusión, Buero logra una denuncia valiente y velada mediante un simbolismo magistral (la escalera y los defectos humanos). La obra retrata con crudeza el desencanto, la asfixia social y la frustración generacional de la España franquista, convirtiéndose en una pieza maestra del teatro comprometido y simbólico.
La Generación del 27 es un grupo de escritores con formación y experiencias similares que se oponen al estilo de la Generación del 98. Sus obras más importantes se publican entre 1920 y 1935 y se reúnen en la Residencia de Estudiantes de Madrid y el Centro de Estudios Históricos.
Entre sus miembros destacan Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Dámaso Alonso, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Manuel Altolaguirre y Emilio Prados. El nombre surge tras el homenaje a Luis de Góngora en el Ateneo de Sevilla en 1927.
Estos autores comparten rasgos como:
Su evolución tiene tres etapas:
Por último, destaca Miguel Hernández, perteneciente por edad a la Generación del 36 pero cercano a la del 27 por afinidades poéticas. Recibe influencias de Pablo Neruda y Luis de Góngora, visibles en Perito en lunas. Entre sus obras destacan El rayo que no cesa (que incluye la Elegía a Ramón Sijé), Viento del pueblo de temática social y Cancionero y romancero de ausencias, escrito en prisión y que contiene Nanas de la cebolla. Su obra actúa como puente entre la Generación del 27 y la poesía de posguerra.
Tras la Guerra Civil Española, en 1939 comienza la dictadura de Francisco Franco (1939-1975), una etapa marcada por la censura y el exilio de muchos escritores, lo que interrumpe la evolución literaria. Destacan sobre todo el teatro y la lírica.
Durante la guerra se desarrolla una poesía de propaganda ideológica, aunque sobresale Miguel Hernández, que actúa como puente entre la Generación del 27 y la Generación del 36.
En la posguerra surge un teatro de evasión. Destaca Jacinto Benavente con comedias costumbristas dirigidas a un público burgués. También aparece un teatro de humor con crítica y absurdo, representado por Enrique Jardiel Poncela con Eloísa está debajo de un almendro y Cuatro corazones con freno y marcha atrás, y Miguel Mihura con Tres sombreros de copa.
Más adelante surge el teatro social, que denuncia la realidad española. Destaca Antonio Buero Vallejo con Historia de una escalera y La fundación, y Alfonso Sastre con Escuadra hacia la muerte y La mordaza. En los años 60 continúa este teatro crítico con autores como Lauro Olmo (La camisa), Antonio Gala (Los verdes campos del Edén) y José Martín Recuerda (Los salvajes en Puente San Gil).
En los años 70 el teatro evoluciona hacia el experimentalismo influido por Bertolt Brecht y Samuel Beckett, con grupos como Els Comediants y La Fura dels Baus, y autores como Francisco Nieva, Romero Esteo y Fernando Arrabal con El emperador de Asiria y El arquitecto.
En poesía, y a finales de los 50 surge el Grupo de los 50 con autores como José Ángel Valente (A modo de esperanza, Poemas a Lázaro), Ángel González (Áspero mundo, Sin esperanza, con convencimiento) y Jaime Gil de Biedma (Las personas del verbo), caracterizados por temas como la nostalgia, el amor o la amistad y el uso de un lenguaje coloquial.
En los años 70 surge la nueva poesía de los Novísimos, recogida por José María Castellet en la antología Nueve novísimos poetas españoles. Entre ellos están Pere Gimferrer (Arde el mar, Poesía (1962-1969)), Leopoldo María Panero (Last river together, Así se fundó Carnaby Street), Félix de Azúa, Manuel Vázquez Montalbán, Antonio Martínez Sarrión, Ana María Moix, José María Álvarez, Guillermo Carnero y Vicente Molina Foix.
Tras la Guerra Civil Española en 1939 comienza la dictadura de Francisco Franco, una etapa marcada por la censura y el exilio de muchos escritores. En la posguerra, el género más importante es la novela, caracterizada por la diversidad de tendencias y estilos con los que los autores expresan su visión de la realidad.
En los años 40 aparecen varias corrientes:
Sin embargo, destaca la novela existencial, que refleja la vida con angustia, soledad y frustración. Ejemplos importantes son La sombra del ciprés es alargada de Miguel Delibes, Nada de Carmen Laforet y La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela, obra que introduce el tremendismo.
En los años 50 surge la novela social, que denuncia los problemas de la sociedad española. Destacan La colmena de Camilo José Cela, El camino de Miguel Delibes y La noria de Luis Romero. También aparecen obras como La zanja de Alfonso Grosso sobre la vida rural, Central eléctrica de Jesús López Pacheco sobre el mundo del trabajo, El Jarama de Rafael Sánchez Ferlosio y Primera memoria de Ana María Matute.
En los años 60 se desarrolla la novela experimental, influida por autores como Franz Kafka, Marcel Proust y James Joyce. Se caracteriza por técnicas como el monólogo interior, el desorden cronológico o el punto de vista múltiple. Inicia esta tendencia Tiempo de silencio de Luis Martín-Santos. También destacan Cinco horas con Mario de Miguel Delibes, Últimas tardes con Teresa de Juan Marsé y Volverás a Región de Juan Benet.
Por último, en los 70 se sintetiza la experimentación con la tradición, con una variedad temática que abarca desde el realismo a la fantasía; en definitiva, una novela caracterizada por la libertad que tardó en encontrar una vía de salida del experimentalismo narrativo imperante a finales de los 60 y que se consigue con la publicación de la obra La verdad sobre el caso Savolta (1975) de Eduardo Mendoza.
Durante la dictadura de Franco se desarrolla a su vez la novela en el exilio, caracterizada por tratar temas éticos y humanos mostrando experiencias de la guerra y la nostalgia de la patria perdida. Destaca Ramón J. Sender con Réquiem por un campesino español; Max Aub y Rosa Chacel.
Tras la muerte de Francisco Franco en 1975 comienza la Transición Española, con la coronación de Juan Carlos I de España y la Constitución española de 1978. Desaparece la censura, se recupera la obra de los exiliados y aumenta la producción literaria.
