Portada » Historia » Historia de España en el Siglo XIX: Del Absolutismo de Fernando VII a la Primera República
La historia de España en este periodo se divide en tres grandes bloques:
A su vuelta a España, Fernando VII se encontró con el apoyo del pueblo español y de las Cortes de Cádiz, que esperaban que jurase la Constitución de 1812. Sin embargo, los absolutistas le solicitaron, mediante el Manifiesto de los Persas, la vuelta al Antiguo Régimen.
Fernando VII apoyó las peticiones de los absolutistas y suprimió las Cortes, abolió la Constitución de 1812 y restableció la monarquía absoluta.
Esta fue una etapa de gran inestabilidad política, puesto que algunos liberales recurrieron a pronunciamientos militares para derrocar el absolutismo. En 1820, triunfó el protagonizado por los militares Riego y Quiroga; el rey no tuvo más remedio que restablecer la Constitución de 1812 y las libertades que había suprimido durante el Sexenio Absolutista.
En 1823, Fernando VII pidió ayuda a los países de la Santa Alianza, quienes enviaron un ejército francés conocido como Los Cien Mil Hijos de San Luis. Este contingente derrotó a los liberales, permitiendo que Fernando VII restableciera el absolutismo e iniciara una cruenta persecución contra los liberales. Hubo nuevas revueltas, pero todas fracasaron.
Al final de su reinado, el monarca promulgó una norma pública para anular la Ley Sálica (que impedía reinar a las mujeres). De esta forma, a su muerte, su hija Isabel podría ocupar el trono, lo que provocó el profundo descontento de su hermano, Carlos María Isidro.
Liderada por José de San Martín, se fraguó en dos batallas decisivas:
Estos territorios avanzaron en sus procesos de emancipación bajo el liderazgo de figuras como Simón Bolívar.
Batalla fundamental para la independencia de Venezuela.
Fueron los últimos territorios ultramarinos que permanecieron bajo control español tras la pérdida de las colonias continentales.
Durante este periodo finalizó el absolutismo en España y se instauró una monarquía liberal constitucional.
En la actualidad sobreviven las Cortes Bicamerales (Congreso y Senado), cuyos miembros son elegidos por votación.
Los militares participaron activamente en la vida política como jefes de gobierno, ministros y a través de pronunciamientos. En la alternancia en el poder entre moderados y progresistas, era común encontrar a un militar al frente de los gobiernos.
Consistieron en la expropiación de tierras que antes pertenecían al clero, a la nobleza y a los municipios. El Estado las nacionalizaba, entregaba una compensación a los antiguos propietarios y luego las vendía en subasta pública. Durante el reinado de Isabel II, se realizaron para resolver problemas económicos, acabar con la deuda del Estado y eliminar los latifundios improductivos exentos de impuestos. También se pretendía crear una clase de propietarios agrícolas que apoyaran el régimen liberal.
Benefició a la burguesía, que adquirió tierras y poder, pero perjudicó a los campesinos, quienes no pudieron comprar tierras por falta de capital. Su situación empeoró al perder el acceso a las tierras comunales. También afectó a los sectores más vulnerables, ya que muchas edificaciones religiosas destinadas a la beneficencia dejaron de prestar servicio.
Las primeras líneas se establecieron en ciudades como Sevilla, Madrid, Toledo, Ciudad Real y Cádiz.
El escenario estaba dominado por los liberales: moderados y progresistas. No obstante, la reina siempre favoreció a los moderados, quienes gobernaron durante casi todo su reinado.
Fue el primer intento de establecer un sistema político democrático en España. El reinado de Isabel II sufrió en sus últimos años una grave crisis económica que, unida a la falta de prestigio de la Corona, generó un enorme descontento social. En 1868, se produjo en Cádiz una sublevación militar conocida como la Revolución Gloriosa, que obligó a la reina a exiliarse. Por primera vez, se implantó una República.
Estalló porque Carlos VII no fue aceptado como rey por el gobierno provisional.
Estableció el sufragio universal masculino, la soberanía popular y una amplia declaración de derechos y libertades individuales.
Carlos VII consideraba que su padre, Carlos María Isidro, había sido el legítimo rey (como Carlos V) y, por tanto, él debía ser Carlos VI (o VII según la línea sucesoria reclamada).
Su objetivo era crear una gran confederación o república sudamericana, similar a los EE. UU. de Norteamérica, pero su proyecto finalmente fracasó debido a las divisiones internas.
