Portada » Lengua y literatura » Vanguardia y Renovación en el Teatro Español del Siglo XX
Ramón Gómez de la Serna fue el fundador de la revista Prometeo, donde defendía las nuevas tendencias europeas. Creó una nueva obra que rompió con las convenciones gracias a su absoluta originalidad.
La gran personalidad literaria de este autor, junto con su ingente obra, contribuyó a configurar su propio movimiento, el ramonismo. Este se concibe como una forma de entender y crear literatura que trasciende los géneros. Sus rasgos principales son:
Renovó todos los géneros literarios con mayor o menor fortuna ante el público. En el teatro, sus propuestas no fueron bien acogidas por parte del público y la crítica; destacan Los medios seres y Las escaleras. Su creación más alabada son las greguerías, que son frases breves en las que el autor reinterpreta la realidad cotidiana.
Su creación dramática comienza en su juventud con ciertas influencias modernistas y del teatro de Eduardo Marquina. En esta etapa destaca Doña Rosita la soltera. También creó farsas para guiñol como Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, donde se muestra el sufrimiento femenino de sus protagonistas.
Dentro de sus obras más surrealistas, denominadas teatro imposible, encontramos El público y Comedia sin título.
Las tres obras más importantes de su teatro están inspiradas en el mundo rural y tratan sobre el dominio de las pasiones y el destino:
Lorca aborda temas como la libertad, el amor, la muerte y las normas sociales y morales, con un lenguaje lleno de metáforas e imágenes simbólicas:
Busca que el espectador se implique en la tragedia vivida a través de los personajes. Suele combinar la prosa y el verso, además de incluir canciones populares que introducen escenas trágicas. Los personajes femeninos son abundantes, ya que el escritor sentía especial atracción por los grupos sociales desfavorecidos y su situación de soledad.
Su principal objetivo fue renovar el obsoleto panorama teatral de la época, aportando nuevas formas de entretener al público mediante la comicidad.
Sus principales obras antes de la Guerra Civil son Angelina o el honor de un brigadier. Ya en 1940, estrena una de sus mejores obras y más reconocida: Eloísa está debajo de un almendro. En esta comedia de enredo cuenta cómo Fernando, Mariana y sus familias se ven envueltos en la muerte de Eloísa, ocurrida años atrás, una mujer de sospechoso parecido físico con Mariana.
Se caracteriza por los planteamientos inverosímiles, la inteligencia de sus diálogos, los equívocos absurdos y la combinación de lo burgués con lo popular. En ocasiones, el autor se sirve del teatro para realizar una crítica a la sociedad.
Su obra más conocida es el drama poético La dama del alba, que mezcla elementos realistas con otros fantásticos.
El argumento sitúa en la Asturias rural a una familia destrozada por la muerte en el río de su hija Angélica, cuyo cadáver no fue encontrado. En esta situación llega la Muerte para llevarse a algún miembro de la familia. Aparece también Adela, que ha intentado suicidarse en el mismo sitio donde desapareció Angélica, y va ocupando su lugar. La Muerte vuelve la noche de San Juan para llevarse a la infiel Angélica, que en realidad no había muerto, sino que se había fugado con un amante. La familia recobra su honra al aparecer el cadáver de Angélica, quien finalmente se ha suicidado.
Sus obras se caracterizan por la gran perfección formal y el uso de un léxico muy cuidado con matices didácticos y sentimentales. Combina elementos sobrenaturales con el costumbrismo. Los personajes no presentan conflictos complejos y reflejan situaciones cotidianas.
