Portada » Historia » Romanización y Repoblación en la España Medieval: Economía, Sociedad y Cultura en Al-Ándalus y los Reinos Cristianos
Romanización – Proceso de adopción por parte de los pueblos conquistados de la lengua, cultura, formas de organización y modelos de vida romanos.
Base económica: agricultura con notables mejoras respecto a la época visigoda. Se perfeccionaron las técnicas del regadío y se introdujeron nuevos cultivos (arroz, algodón). Los grandes terratenientes prefirieron residir en ciudades y así se rompió la tendencia a la ruralización. Las ciudades se revitalizaron y desempeñaron un papel económico fundamental como centros de consumo que estimularon la artesanía y el comercio.
Artesanía y comercio: destacaba la artesanía de lujo; se introdujeron la seda y el papel. El comercio se reactivó y se benefició del control sobre el oro sudanés.
Estructura social: determinada por criterios religiosos: división en dos grandes grupos, musulmanes y no musulmanes, aunque por encima existían diferencias sociales según origen étnico, riqueza y poder. Entre los musulmanes existían tres grupos principales:
Los no musulmanes: los judíos y los mozárabes.
Al margen de los criterios religiosos, y en la base de la estructura social, estaban los esclavos, de origen europeo o africano (la mayoría de origen sudanés). La esclavitud no constituía una pieza clave de la economía.
Cambio y aportación cultural principal: la extensión de la religión islámica afectó al arte, la cultura y el pensamiento en mayor medida que la Iglesia en los reinos cristianos. Al-Ándalus fue una de las principales vías de transmisión a Occidente de la ciencia griega y gran parte del saber procedente de la India, recuperadas y desarrolladas por los árabes. En Al-Ándalus se hicieron grandes aportaciones científicas, en especial en la filosofía y la medicina.
Entendemos por repoblación la ocupación de tierras que no estaban ocupadas o cultivadas (ya fueran tierras abandonadas o conquistadas a los musulmanes) a medida que la reconquista cristiana avanzaba.
La repoblación cristiana presenta cuatro grandes tipos:
Forma de apropiación y explotación libre de tierras mediante la roturación de zonas baldías. Se hizo de forma dirigida: el rey y sus agentes distribuían la tierra entre sus colonos, o de forma espontánea, pues los campesinos y las comunidades monásticas se apropiaban de la tierra. Esta repoblación genera una sociedad de campesinos libres, basada en la pequeña propiedad y las tierras comunales. Zonas: Valle del Duero, alto Ebro y plana del Vic.
Modelo de repoblación llevado hasta el valle del Tajo y el Ebro. Objetivo: repoblar importantes ciudades que habían quedado desiertas y que controlaban amplias áreas rurales. Las concesiones de los reyes se plasmaban en documentos llamados fueros. El objetivo era contrarrestar el poder de la nobleza garantizando propiedades y libertades a los nuevos pobladores, dando autonomía a las ciudades para gobernarse por concejos. Establece una sociedad basada en la mediana propiedad.
Las Órdenes Militares eran hermandades de caballeros-monjes con la misión de combatir a los musulmanes. En este periodo la repoblación de los territorios conquistados fue encomendada a estas órdenes. Las más conocidas fueron Calatrava en Castilla, la de Alcántara y Santiago en León, y la de Montesa en la Corona de Aragón. Se formaron grandes latifundios propiedad de estas órdenes, donde tuvieron a su cargo muchos campesinos vasallos. La propiedad fue a parar a la alta nobleza, desapareciendo en muchos casos los campesinos libres.
Los reyes otorgaron grandes territorios a los nobles y soldados que participaron en la conquista militar. Así se repobló Andalucía, Extremadura, Murcia y una parte de Valencia. Se configuró un tipo de propiedad dominado por grandes terratenientes y por medianos propietarios cuya extensión y valor dependían del rango social del receptor.
En un régimen señorial, un señor tenía gran cantidad de tierras donde trabajaban campesinos como mano de obra económica. La sociedad se organizaba en torno a las tierras y a los vínculos sociales que se forjaban entre los señores y los campesinos. El incremento de latifundios generó el establecimiento de un régimen señorial. Los grandes propietarios adquirieron un gran poder; los señores podían mejorar o empeorar su posición social de acuerdo con la gestión de sus tierras.
En España, el régimen señorial se fortaleció a partir de la entrega de extensas tierras a los nobles por parte de los reyes a cambio de asistencia en la guerra contra los musulmanes. El señorío se consolidó especialmente en la Corona de Castilla con los Reyes Católicos, por la institucionalización del mayorazgo, que supuso que el patrimonio familiar de los nobles quedara vinculado al título nobiliario y pasara por herencia al primogénito sin que pudiera dividirse, venderse o traspasarse. Los señoríos de la Iglesia fueron ‘amortizados’, sin que pudieran venderse, comprarse o dividirse.
