Portada » Lengua y literatura » Recorrido por la Evolución Literaria en España: Del Modernismo a la Actualidad
En el siglo XX se producen cambios significativos: avances en la ciencia, diferentes corrientes ideológicas y diversas tendencias artísticas. A principios de siglo, los creadores luchan contra las normas clásicas de la burguesía, surgiendo dos tendencias incompatibles: la tendencia vanguardista (arte puro y desconexión de la realidad) y la tendencia al compromiso con la realidad y los problemas sociales.
El Modernismo hispánico es un resumen del parnasianismo y el simbolismo francés fusionado con la literatura tradicional española. Tiene su origen en Hispanoamérica y después se extiende a España:
Los temas que tratan los modernistas son:
Formalmente, este movimiento huye del prosaísmo de la lírica decimonónica y busca embellecer sus composiciones con ritmo y musicalidad, paralelismo y rimas internas, también con el arte de la sugerencia, para lo que recurren a:
Los versos más usados son, por influencia francesa, el alejandrino (7+7), el dodecasílabo (6+6) y el endecasílabo, aunque también usan el verso libre. Imitan la versificación clásica, se conserva el verso asimétrico y no se olvidan los metros tradicionales españoles (octosílabo y endecasílabo). Las estrofas más usadas son el soneto (con variaciones como alejandrinos, dodecasílabos o serventesios), la silva (versos de otras medidas) y el sexteto de dodecasílabos o alejandrinos con rima aguda (Sonatina de Rubén Darío). También usan romances, cuartetas, redondillas, coplas y seguidillas por el interés de poetas españoles como Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez por la lírica popular.
En conclusión, el Modernismo, al igual que la Generación del 98, muestra el deseo de apartarse del realismo y naturalismo burgués, aunque a diferencia del 98, lo hace con una postura elitista, alejada de las circunstancias históricas y sociales.
En esta década, el teatro se aísla del exterior y está sometido a la censura. Existen tres tipos principales:
El estreno de Historia de una escalera inicia la renovación. Aparece un teatro realista y social, de testimonio y compromiso.
Marcado por las vanguardias y el teatro del absurdo de Ionesco. Se busca un nuevo lenguaje basado en el espectáculo y la escenografía (teatro subterráneo). Destacan Francisco Nieva, Fernando Arrabal (creador del teatro pánico) y el teatro colectivo (grupos independientes como Castañuela 70 o el T.E.I.). Finalmente, a finales de los 70 sobresalen Fermín Cabal y José Sanchis Sinisterra (¡Ay, Carmela!).
La Guerra Civil interrumpió el desarrollo de la novela. En los 40 aparecen dos tendencias:
En el exilio destacan Ramón J. Sender y Max Aub (El laberinto mágico).
Los novelistas reflejan con objetividad la guerra, la desigualdad y la pobreza. Hay dos enfoques: el realismo testimonial (narrador como cámara, ej. El Jarama) y el realismo crítico (denuncia social). Autores destacados: Jesús Fernández Santos (Los bravos), Ignacio Aldecoa, Rafael Sánchez Ferlosio y Ana María Matute.
Influenciados por el boom hispanoamericano y autores europeos. En 1962, Luis Martín-Santos publica Tiempo de silencio, introduciendo el monólogo interior y la ruptura de la linealidad. En los 70, la experimentación llega al extremo con la antinovela. Destacan Juan Marsé (Si te dicen que caí) y Juan Benet.
Desde 1975 se rechaza el experimentalismo y se vuelve a la narración tradicional y a los géneros (novela negra, histórica, de aventuras como las de Arturo Pérez-Reverte).
La crisis nacional de finales del XIX provoca una protesta manifestada a través de Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Ramiro de Maeztu, Antonio Machado y Valle-Inclán.
Dámaso Alonso define dos posturas:
La poesía se entiende como comunicación y motor de cambio. Destaca Blas de Otero (Pido la paz y la palabra). En los 60, surge una actitud más humanista con autores como Ángel González (Áspero mundo).
La Generación del 68 o Novísimos (antología de Josep Maria Castellet) rompe con el compromiso social y busca la autonomía del arte, el culturalismo y el experimentalismo. Destacan Guillermo Carnero, Leopoldo María Panero y Pere Gimferrer. Desde 1975, destacan voces como Luis García Montero (poesía de la experiencia) y Blanca Andreu.
