Portada » Biología » Protocolos para la Gestión Eficiente de Residuos Radiactivos en Instalaciones Sanitarias
La gestión de residuos radiactivos incluye etapas clave: segregación, caracterización radiológica, almacenamiento y registro. El personal de la instalación separa los residuos en el momento de su generación según los protocolos, y su traslado al almacén lo realiza personal autorizado o empresas especializadas.
La caracterización radiológica determina el tiempo de almacenamiento necesario para su desclasificación, estimando la actividad residual mediante mediciones o cálculos basados en guías técnicas. Los límites para desclasificar están fijados por el CSN (IS-05/1999) y, antes de hacerlo, se comprueba que la radiación no supere el fondo ambiental. Los residuos sólidos y mixtos se clasifican según el periodo de semidesintegración (T1/2) del radioisótopo:
Tienen una vida útil de una semana. Si la empresa suministradora no los retira, la instalación debe gestionar el residuo tras 10 semanas de almacenamiento, separando la columna (que contiene trazas de 99Tc) del resto del generador. La columna, al tener un T1/2 muy largo, debe ser retirada por Enresa.
Su gestión puede realizarse mediante:
Corresponden a muestras de plasma y sangre. Si la actividad es baja, pueden verterse con dilución; de lo contrario, se almacenan en contenedores cerrados y etiquetados. Se debe llevar un registro detallado del radioisótopo, actividad y fecha.
Provienen de jeringas, viales y restos de radiofármacos. Se utilizan pozos de vertido controlado (uno activo y otro pasivo). Una vez lleno el pozo activo, se cierra y se deja decaer según los cálculos de actividad total anual y concentración permitida.
Los residuos provienen de fuentes encapsuladas utilizadas en teleterapia y braquiterapia. Al ser fuentes de muy alta actividad, su gestión suele realizarse mediante la empresa suministradora, que retira la fuente gastada. Cada movimiento debe registrarse en la ficha de fuentes de alta actividad y notificarse al CSN.
En el caso de las semillas de 125I o 103Pd (baja actividad), se almacenan en contenedores apropiados y etiquetados hasta su retirada por la empresa suministradora o Enresa, pudiendo considerarse residuo convencional tras un largo periodo de almacenamiento si la instalación está autorizada.
