Portada » Lengua y literatura » Novecentismo y Generación del 14: ensayo, novela y poesía en la España del siglo XX
El Novecentismo, también llamado Generación del 14, se manifiesta entre el Modernismo o la Generación del 98 y la Generación del 27. Está formado por intelectuales con sólida formación académica, muy vinculados al ensayo, la reflexión y la cultura europea.
Destaca Ortega y Gasset, quien escribió ensayos filosóficos y políticos como La rebelión de las masas. Defendía la sociedad dirigida por minorías selectas. En La deshumanización del arte concibe el arte como un juego intelectual alejado de lo sentimental y destaca la influencia vanguardista. Otro ensayista destacable fue Eugenio d’Ors.
Gabriel Miró cultiva la novela lírica (presta más atención a las sensaciones que a la acción) con gran riqueza léxica. Las cerezas del cementerio narra una historia trágica entre un joven y una mujer mayor. Ramón Pérez de Ayala presenta sus personajes como símbolos o ideas y utiliza el perspectivismo, así como la reflexión intelectual. Entre sus obras destacan Troteras danzaderas y La pata de la raposa.
El Premio Nobel de Literatura Juan Ramón Jiménez es el poeta novecentista por excelencia. Su poesía busca de manera constante la belleza como forma de salvación personal. Para él, la poesía implica un triple deseo: belleza, conocimiento y eternidad. Su obra se divide en tres etapas:
Tras la Guerra Civil muchos escritores se ven obligados al exilio, principalmente los novecentistas y los integrantes de la Generación del 27. El tema de España ocupará un lugar primordial en sus versos.
En la década de 1940 conviven dos tendencias:
A finales de los años 40 surge la poesía social, comprometida con la realidad de la posguerra. Denuncia injusticias y busca despertar conciencias con un lenguaje coloquial dirigido a la inmensa mayoría. Destaca Gabriel Celaya con Cantos íberos.
La Generación del 50, integrada por autores como Jaime Gil de Biedma, concibe la poesía como vía de conocimiento y regresa a la intimidad (infancia, amor, paso del tiempo). Aparecen la ironía, el humor y el escepticismo. Destaca Poemas póstumos de Gil de Biedma.
En 1970 José María Castellet publica la antología Nueve novísimos poetas españoles. Los novísimos rechazan el realismo social y apuestan por la experimentación, así como por las referencias cultas. Debemos subrayar a Pere Gimferrer con Arde el mar y a Ana María Moix. Frente a ellos surge el Equipo Claraboya, más cercano a la poesía social.
En los años 80 predomina la poesía de la experiencia, de tono sencillo y cercano, con temas cotidianos y un yo urbano. Los autores destacados son Luis García Montero, Ana Rossetti y Felipe Benítez Reyes. Otras corrientes son el neosurrealismo y el neopurismo, que incluye el objetivismo y la poesía del silencio.
Tras la guerra, el teatro queda marcado por la censura y el exilio. El teatro del exilio está representado por autores como Rafael Alberti y Jacinto Grau. Además, Federico García Lorca y Ramón María del Valle-Inclán han muerto. En España triunfa el teatro de evasión dirigido a un público burgués, al que critica de forma amable (son poco críticas con la realidad social). Este teatro gozó del aplauso de un público que buscaba olvidarse de sus problemas. Pertenecen a este tipo de teatro autores como Edgar Neville o Jaime de Armiñán.
Enrique Jardiel Poncela fue uno de los grandes renovadores del teatro de humor con obras como Eloísa está debajo de un almendro, y Miguel Mihura con Tres sombreros de copa (mencionado en el texto original). En 1949 Antonio Buero Vallejo estrena Historia de una escalera, iniciando un teatro existencial y social que denuncia injusticias; junto a él destaca Lauro Olmo con su obra La camisa. Desde los años sesenta surge un teatro más experimental y simbólico con autores como Fernando Arrabal, quien será uno de los creadores del teatro pánico y cuyas obras están influidas por las vanguardias y por el humor.
