Portada » Historia » La Restauración Borbónica: Consolidación, Crisis y Oposición (1875-1902)
Cánovas presidió el Gobierno desde 1875 hasta 1881, periodo conocido como la dictadura de Cánovas. Se consolidó el nuevo régimen mediante la defensa del orden social, la monarquía y la propiedad. Cánovas acentuó la política de restricción de libertades:
También se establecieron medidas para reducir la deuda pública. Se consiguió la apertura del comercio exterior y un aumento de la exportación de vino, debido a la crisis de la filoxera. En política exterior, se llevó a cabo una política de recogimiento, evitando el aislamiento y el compromiso.
Estallaron revueltas en Madrid, Barcelona y otras ciudades que coincidieron con el nacimiento del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en 1879 (Pablo Iglesias). También hubo varias intentonas republicanas que fueron sofocadas y desórdenes en el campo andaluz por el grupo anarquista Mano Negra. Además, hubo un deterioro de las relaciones diplomáticas franco-españolas por la visita de Alfonso XII a Alemania.
En 1880 se fundó el Partido Liberal y en 1881 inició su participación en el turnismo (1881-1884). Comenzó con el gobierno de Sagasta y sus primeras disposiciones fueron:
En 1884, Cánovas vuelve al Gobierno. En 1885 se produjo un desgaste del gobierno por la epidemia de cólera y la cuestión de las Carolinas; tras la Conferencia de Berlín, España conservó la soberanía y la Alemania de Bismarck la libertad de comercio, agravándose esta situación con la muerte de Alfonso XII el 25 de noviembre de 1885.
La necesidad de garantizar la estabilidad del sistema hizo que Cánovas y Sagasta establecieran el Pacto del Pardo (1885), comprometiéndose a respetar la regencia y el turnismo. Cánovas cede el Gobierno a Sagasta (1886-1890), periodo conocido como el Gobierno largo de Sagasta, que se caracterizó por la aplicación del programa liberal:
En 1890, el Partido Conservador de Cánovas regresa al poder (1890-1892). Se aplicó el sufragio universal y se dio un giro proteccionista, imponiéndose un arancel como respuesta a las demandas de agricultores del vino y cereales. En 1897, Cánovas fue asesinado por Angiolillo en el Balneario de Santa Águeda. El nuevo gobierno de Sagasta (1897-1899) asistió al «Desastre del 98», la liquidación de los restos del Imperio colonial español, lo que supuso un tremendo desgaste y desprestigio.
El éxito de la fórmula canovista fue también consecuencia de la debilidad de la oposición:
