Portada » Diseño e Ingeniería » Gestión de Calidad en Servicios de Depilación y Decoloración
La calidad es el conjunto de características ajustadas a unas normas o especificaciones prefijadas que deben reunir las empresas, la venta de productos y los servicios prestados por ellas para conseguir la satisfacción del cliente.
La calidad percibida es, en gran parte, subjetiva. La calidad es responsabilidad de todos, no disminuye el rendimiento y debe poder evaluarse y medirse. Entre las tareas de los responsables de una empresa de servicios de imagen personal está la de establecer un sistema que asegure la mejora continua.
Para medir, controlar y evaluar los procesos establecidos en el plan de calidad, es necesario definir los indicadores clave de nuestros servicios:
Se valora la higiene, apariencia, amabilidad, eficiencia y profesionalidad. Esto incluye uniforme limpio y planchado, cabello recogido, calzado cómodo, manos cuidadas, ausencia de olor corporal y buen aliento.
La cabina debe estar limpia, segura y ordenada. La instalación eléctrica debe cumplir con las normas de seguridad, la iluminación debe ser adecuada y el lavabo debe estar impecable. Los aparatos de depilación deben estar listos para su uso, sin restos de cera, con espátulas de madera limpias y productos cosméticos ordenados.
Se evalúan los siguientes momentos: recepción, acomodación, aplicación de la técnica, duración del servicio y despedida.
La plena satisfacción se consigue mediante la excelencia en el trabajo y el trato suministrado. Un cliente satisfecho es la base del éxito profesional.
El cliente evalúa si el servicio cumple sus expectativas. Se analizan puntos como el acceso al centro, la recepción, la ausencia de tiempos de espera, la idoneidad de la propuesta, la ejecución técnica y la relación calidad-precio.
La mejora se basa en el análisis de quejas, reclamaciones y autoevaluación.
Incluyen restos de vello, rotura de pelos, residuos de cera, hematomas, zonas doloridas, descamación, irritación, dermatitis alérgica, foliculitis o manchas.
El cliente puede manifestar su descontento de forma verbal, escrita o mediante solicitud de indemnización (se recomienda contar con un seguro de responsabilidad civil). Ante una reclamación, se debe:
