Portada » Educación Artística » Evolución de la Arquitectura: Del Renacimiento al Barroco y el Manierismo
A través de ejemplos, se desarrollan las características de la arquitectura barroca bajo la visión de Paolo Portoghesi. En al menos una de estas características, se compara su expresión en una obra europea y una americana.
El Barroco está unificado por el culto al infinito, a la lejanía y a la relatividad del espacio. La arquitectura utiliza procedimientos específicos para infundir el sentido de infinitud en el fragmento, como la curvatura, los artificios perspectivos y el mecanismo proporcional.
Promueve los valores ópticos hasta otorgarles un papel estructural en la obra. La percepción concreta se filtra a través de la apariencia óptica, poniendo en crisis la teoría clásica de las proporciones.
El Barroco romano fue una arquitectura ciudadana que buscó una resonancia profunda en todas las personas. Los arquitectos barrocos apuntaban a los valores colectivos, al enriquecimiento del escenario urbano y al diálogo de las unidades edilicias.
Portoghesi destaca cómo la técnica y la forma arquitectónica dejan de ser meros soportes del lenguaje clásico y se convierten en factores autónomos, capaces de determinar los valores del espacio.
Descripción de la producción de Filippo Brunelleschi, Leon Battista Alberti y Donato Bramante en el proceso de transformación de la cultura arquitectónica, considerando su posición frente a la antigüedad clásica.
Buscó relaciones directas con modelos clásicos, estudiando la distribución y construcción romanas, pero sin reproducirlas. Utilizó la métrica, simetría, ritmo, modulación y repetición.
Fue más riguroso que Brunelleschi al recurrir a lo antiguo. Se basó en el tratado de Vitruvio y fue el primero en adaptar el arco del triunfo romano a la arquitectura religiosa.
Buscó la expresión ideal del volumen renacentista y del concepto ideal del espacio.
Se destacó por revolucionar los modos de producción y la concepción espacial, siendo considerado el auténtico creador del estilo renacentista.
Fue el primero de los arquitectos-diletantes, aportando la fundamentación teórica del nuevo lenguaje a través de la relación entre el Clasicismo y las matemáticas.
Bernini fue el gran inventor de la arquitectura clásica italiana, mientras que Borromini renovó totalmente la disciplina. Borromini sostenía que la experiencia humana se desarrollaba a través de la crítica de experiencias anteriores, no solo de su ampliación.
Ambos trataron las fachadas como un escenario urbano, separadas del resto del edificio.
El concepto de «obra de arte total» se aplica principalmente a Italia, donde escultura, pintura y arquitectura se fusionaron para lograr una expresión de fervor religioso y teatralidad.
La arquitectura manierista opera a través de la disolución de la unidad espacial lógica y la desintegración de la escena renacentista.
El Manierismo es un arte radical que transforma lo natural en algo artificioso.
