Portada » Biología » Evolución Biológica y el Origen del Ser Humano: De las Teorías Clásicas a la Genética Moderna
Durante muchos siglos, la biología estuvo dominada por ideas no evolucionistas: el fijismo y el creacionismo. Sin embargo, el pensamiento científico sobre la evolución se inició en el siglo XVIII con el transformismo de Lamarck y el evolucionismo de Darwin-Wallace.
Representado por Linneo y Cuvier, el fijismo sostiene que las especies son inmutables a lo largo del tiempo. Según Aristóteles, las especies son eternas y su origen se explicaba mediante la generación espontánea. Esta idea fue cuestionada en el siglo XVIII por Redi y Spallanzani, hasta que Pasteur fundamentó la microbiología en el siglo XIX.
El creacionismo complementa esta visión, sosteniendo que Dios creó el universo con una finalidad: la aparición del ser humano. Actualmente, sectores en EE. UU. promueven el diseño inteligente, argumentando que el ser humano es resultado de un plan predeterminado y no del azar.
Tras el redescubrimiento de las leyes de Mendel en 1900, científicos como De Vries, Tschermak y Correns sentaron las bases de la genética moderna al descartar la herencia de los caracteres adquiridos.
Iniciada por Dobzhansky en 1937, plantea que la evolución ocurre en poblaciones mediante la acción simultánea de mutaciones, recombinación genética y selección natural. Con el descubrimiento del ADN por Watson y Crick (1953), se consolidó la biología molecular como pilar de esta teoría.
Pertenecemos al grupo de los primates. Nuestro proceso evolutivo se divide en hominización y humanización.
La capacidad del lenguaje depende de:
Las investigaciones sitúan el origen en África Oriental hace unos 170.000 años. Eventos como el efecto «cuello de botella» (incluyendo la erupción del supervolcán Toba) redujeron la población humana, explicando la actual diversidad genética y la expansión global de nuestra especie.
