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Métodos para la enseñanza de la Historia. Capítulo 3 del Libro.
Cuando hablamos de métodos de enseñanza nos referimos al orden determinado y planeado con el que un profesorado observa y propone la ejecución de una tarea a enseñar. Y aunque nos gustaría realizar lo contrario, la realidad nos lleva a ver que en las aulas esa metodología es el aprendizaje por recepción, es decir la del docente que explica lo que pasó a unos alumnos que se creen, apuntan, subrayan y memorizan la lección para vomitarla después.
En este apartado se va a hablar de distintos métodos de enseñanza
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El más común. El profe habla y los alumnos escuchan. Normalmente puede estar apoyada de recursos visuales y se le puede preguntar al alumnado por el grado de comprensión y atención. Este método también puede consolidarse con la guía del profesor en los apartados de importancia del libro o distintas salidas.
Las lecciones magistrales no son rentables en cursos muy pequeños puesto que a esa edad el alumnado no posee una serie de carácterísticas de comprensión y habilidades de lenguaje que les permitan seguir el hilo discursivo
– El método por descubrimiento:
En esta opción el alumnado es el protagonista, ellos caminan el camino creado por el profesor y ellos son capaces de descubrir las verdades y mentiras de la Historia contando con la información, materiales y recursos necesarios. Para que sirva este método se debe tener en cuenta la calidad del aprendizaje del alumnado y adaptar las sesiones a su nivel.
Hablando de las técnicas utilizadas, podemos hablar del formato situación-problema en el que, a partir de una pregunta y un contexto, se plantea soluciones que el alumno debe decidir, el estudio de un caso único en el que se les proporciona un tema concreto y datos para que ellos den una explicación de qué sucedíó, u otras técnicas como los trabajos por proyectos, juegos de simulación, dramatizaciones o el trabajo de campo investigador.
En la Historia, aprender por descubrimiento permite al alumnado relacionar de forma lógica y coherente conceptos dados al alumnado para que ellos apliquen los elementos metodológicos de la disciplina. Así el alumno no memoriza, sino que interioriza.
Cómo ocurre con las demás metodologías, no hay ninguna perfecta. Y en el método por descubrimiento, contamos con el hándicap de que es un proceso lento en el aprendizaje, ya que su eficacia está en el estudio de un tema de forma profunda y no en estudiar una serie de unidades de forma parcial.
– Método cíclico: Este método se basa en la explicación de la asignatura en cada etapa escolar, de forma consecutiva, de modo que aumentan los contenidos, detalles y conceptos clave según se avanza en la trayectoria escolar.
Utilizado por Marc Bloch, este método se basa en explicar los antecedentes inmediatos que han conducido a la situación del presente Método critico
Para enseñar Historia necesitamos conocer como es el método histórico, debemos conseguir que el alumnado se ponga en la piel del investigador para así construir sus propios conceptos. Esto se consigue a través de formular hipótesis, clasificar fuentes históricas y analizarlas de una manera crítica para saber su fiabilidad. Así mismo debemos contextualizar al autor y a las fuentes consultadas para conseguir un aprendizaje real.
La Historia no debe enseñarse como una verdad acabada sino como un conocimiento en continuo movimiento. Aprender historia en clase conlleva al uso de estrategias muy concretas. Si queremos enseñar Historia, hay que enseñar a nuestros estudiantes donde se estudian. Para ello, podemos crear en clase nuestro propio laboratorio, donde analizar documentos, observar imágenes, deducir informaciones en distintas fuentes son pruebas que el alumnado debe hacer de forma repetida para entender la base del conocimiento histórico Modelo de actividades para el ejercicio de Hª. ¿Cómo plantear los ejercicios?
La manera introductoria tiene que ser enseñar a observar las fuentes y las lecturas de relatos ante una situación histórica. Después debemos señalar cuatro rasgos que nos ayuden ilustrar el tema en cuestión. En primer lugar, debemos establecer el estudio de un caso, un tema que pueda acercarnos a la realidad histórica. Después debemos realizar distintas actividades que nos lleven al aprendizaje a la hora de realizar hipótesis, aprender a clasificar fuentes históricas y al análisis correcto y crítica de las mismas. El problema de aprendizaje de la causalidad histórica es que en el ámbito escolar la explicación histórica se suele dar de un modo cerrado y el alumnado no se plantea como se llegan a esas informaciones o conclusiones. Por ello el alumnado debe aprender a preguntarse sobre los problemas del pasado, hay que hacerle ver que nos acontecimientos tienen más de una causa (que no necesariamente es la que vienen en los libros) y más de una consecuencia (ídem). Para conseguir este objetivo debemos explicarles el principio de Ley General de Causalidad; donde en condiciones iguales, el efecto del hecho será el mismo. El concepto de Causalidad, además se debe plantear mediante tres niveles de comprensión; el primero pasar de causalidad intuitiva a científica (el creo que fue por esto a fue porque las fuentes determinan que ocurríó así), el concepto de intencionalidad y el objetivo de la multicausalidad elaborando leyes explicativas.
Desde el manual nos fundamentan cuatro paradigmas de enseñanza; positivista, formalista, iconológico y enfoque sociológico. Respecto a la ordenación del contenido, tras la evaluación inicial debemos proponer el tiempo y el espacio del periodo que vamos a estudiar. El alumnado se debe centrar en las fechas claves para el contexto histórico y artístico. A continuación, se debe programar acerca del imaginario colectivo y un tercer bloque re hable de las carácterísticas generales de un vehículo artístico concreto. Por último, debemos referirnos al comentario y análisis de las obras más relevantes.
