Portada » Historia » El Reinado de Alfonso XIII: Crisis del Sistema de la Restauración y Auge de las Fuerzas Opositoras
El 17 de mayo de 1902, Alfonso XIII fue proclamado rey, poniendo fin a la Regencia de María Cristina. Un rasgo definitorio de su reinado fue la situación de permanente crisis política, agravada por varios factores:
El 17 de mayo de 1902, el rey Alfonso XIII juró la Constitución de 1876, accediendo al poder por una vía pacífica, sin necesidad de un golpe de Estado.
La primera etapa del reinado estuvo marcada por el regeneracionismo, una corriente ideológica que denunció las deficiencias del sistema político de la Restauración y propuso modernizaciones políticas, sociales y económicas.
Esta corriente buscó suavizar la división entre la «España Oficial» y la «España Real», implementando reformas que mostraran una actitud favorable al pueblo, como la creación del Instituto de Reforma Social (1903) o el Reglamento de Inspección de Trabajo (1906). También se intentó una política de consenso integrando a los partidos que habían quedado fuera del sistema canovista.
Los intentos de regeneración del sistema y su posterior fracaso se produjeron principalmente entre 1902 y 1914. Surgieron nuevas figuras políticas, los «hombres de la reforma», que sustituyeron a Cánovas y Sagasta. Se esperaba que el sistema turnista se mantuviera hasta 1917, con un predominio monárquico, a través de modernizaciones promovidas por los partidos dinásticos de turno: Conservador y Liberal.
En julio de 1909 estalló «La Semana Trágica de Barcelona», un evento que aceleró el proceso de crisis. En ella confluyeron el catalanismo político, los republicanos y el movimiento obrero. Las organizaciones obreras convocaron una huelga general de protesta que duró una semana. La dura represión subsiguiente, que incluyó ejecuciones como la de Ferrer Guardia, acarreó críticas internacionales y provocó la dimisión de Maura.
Al margen de los partidos dinásticos, las fuerzas de oposición se fueron consolidando y reformando:
Fue la principal fuerza de oposición, aunque se encontraba fragmentada en diversos grupos que defendían el progreso y la justicia social:
El nacionalismo catalán fue el más implantado, con la Lliga Regionalista como partido principal, que derrotó al republicanismo en 1913, hasta su posterior unificación en Esquerra Republicana de Catalunya.
En el País Vasco, la principal expresión fue el PNV, que creó su propio sindicato, Solidaridad de Obreros Vascos.
