Portada » Filosofía » El Origen y Fundamentos de la Ciencia: De la Filosofía a la Revolución Científica
La ciencia surgió cuando el ser humano tuvo la convicción de que los fenómenos naturales podían integrarse en un sistema ordenado y coherente, perdiendo su apariencia azarosa y convirtiéndose en inteligibles para la mente humana. En el siglo VI a. C. nació en Grecia una nueva forma de abordar cuestiones como la constitución y el origen del universo.
La ciencia y la filosofía surgieron de una misma actitud crítica e indagadora frente a la realidad y, en un principio, eran disciplinas indistinguibles. La ciencia se independizó de la filosofía y empezó a desarrollar unos métodos propios durante un periodo que, precisamente por eso, se conoce como revolución científica. Sus protagonistas son personajes como Kepler, Copérnico, Galileo o Newton.
Galileo está considerado el primer científico moderno por inaugurar una nueva manera de hacer y entender la ciencia. Galileo se ocupó de los mismos problemas que habían interesado a las personas dedicadas a la ciencia anteriormente, pero lo hizo de una manera radicalmente diferente y revolucionaria. Puede sintetizarse en estas dos características:
Encontramos dos enunciados y los vamos a comparar:
El primer enunciado pertenece a lo que llamamos lenguaje natural, mientras que el segundo es propio del lenguaje específico de la física. La ciencia crea un lenguaje artificial para garantizar la objetividad y precisión de sus conceptos, leyes y teorías:
Son los términos específicos de cada ciencia. Deben estar perfectamente definidos y puede hablarse de tres tipos:
Cuando en química se afirma que la presión de un gas es inversamente proporcional al volumen que ocupa, estamos enunciando una ley científica. Las leyes son los enunciados básicos del conocimiento científico y se caracterizan por:
La ciencia pretende explicar ámbitos de la realidad de la manera más amplia. Las leyes científicas se dan interconectadas unas con otras formando sistemas compactos, coherentes y sistemáticos a los que llamamos teorías científicas.
Podemos observar diferentes afirmaciones:
Estas cuatro proposiciones son científicas porque pertenecen al corpus de conocimiento de la ciencia, pero existe una diferencia evidente entre ellas. Las dos primeras hablan de algún hecho o suceso de la realidad (son proposiciones empíricas) y las dos últimas no afirman nada acerca del mundo que pueda ser observado; estas las consideramos proposiciones formales. Esto hace que se distingan dos grandes tipos de ciencia:
No se ocupan de los hechos o acontecimientos que ocurren en el mundo, sino de relaciones entre símbolos. No tienen contenido empírico ni se basan en la observación, sino en la coherencia. Ejemplos: matemáticas, lógica.
Se ocupan de la realidad, los hechos que ocurren en el mundo y sus relaciones. Tienen contenido empírico y sus afirmaciones han de ser comprobadas recurriendo a la experiencia. En su seno distinguimos:
La historia y la psicología no se dejan reducir al lenguaje matemático y no siempre se basan en la observación, pero comparten con las ciencias naturales la objetividad, la precisión y el método que las caracteriza.
