Portada » Historia » Evolución política y social de España (1939-2023)
El franquismo (1939-1975) fue una dictadura establecida en España tras la Guerra Civil. Franco concentró todo el poder, eliminó las libertades, los partidos políticos y los sindicatos, ejerciendo una fuerte represión mediante censura, cárceles, exilio y ejecuciones. El régimen se apoyó en el ejército, la Falange, la Iglesia y las élites conservadoras, basándose en el personalismo de Franco y la ausencia de separación de poderes bajo el partido único: la Falange Española Tradicionalista y de las JONS.
La posguerra se caracterizó por la destrucción, la pobreza, el hambre y el aislamiento internacional. Se impuso la autarquía, marcada por la escasez, el racionamiento y el mercado negro (estraperlo). Para impulsar la economía estatal se creó el Instituto Nacional de Industria (INI), aunque el país sufrió una fuerte desnutrición y una caída drástica del nivel de vida.
Tras la Segunda Guerra Mundial, España quedó aislada por su afinidad con los regímenes fascistas. Sin embargo, el contexto de la Guerra Fría cambió la situación: Estados Unidos vio en España un aliado anticomunista. Esto permitió los Pactos de Madrid (1953), el Concordato con la Santa Sede y la entrada en la ONU en 1955, mejorando la posición internacional del régimen.
Tras el fracaso de la autarquía, el régimen impulsó el Plan de Estabilización para abrir la economía. Liderado por tecnócratas del Opus Dei, este periodo trajo:
El crecimiento económico provocó un éxodo rural masivo hacia las ciudades y una fuerte emigración hacia Europa (Francia, Alemania, Suiza). La sociedad se volvió más urbana y moderna, aumentando el consumo de electrodomésticos y vivienda, a pesar de mantenerse bajo una dictadura.
Marcada por el nacionalcatolicismo, la Iglesia controlaba la educación y la moral pública. La mujer estaba relegada a un papel doméstico, sin autonomía legal (necesitaba permiso del marido para trabajar o abrir cuentas bancarias), reforzando una estructura patriarcal.
La resistencia comenzó con los maquis y evolucionó hacia huelgas obreras, activismo estudiantil y organizaciones como el PCE, PSOE y Comisiones Obreras. La represión se institucionalizó a través del Tribunal de Orden Público (TOP).
La crisis del petróleo, el asesinato de Carrero Blanco y las divisiones internas (inmovilistas frente a aperturistas) debilitaron al régimen. Tras la muerte de Franco en 1975, Juan Carlos I fue designado sucesor, dando inicio a la Transición.
La Transición fue un proceso complejo marcado por la presión social, las huelgas y la demanda de libertades. Adolfo Suárez lideró el cambio mediante la Ley de Reforma Política (1976), que permitió elecciones democráticas en 1977. El consenso político culminó en la aprobación de la Constitución de 1978 y los Pactos de la Moncloa.
Desde 1977, el Estado del bienestar ha garantizado sanidad, educación y pensiones. Asimismo, las leyes de igualdad (como la de 2007) han impulsado la participación política de la mujer, aunque persisten retos como el «techo de cristal».
