Portada » Filosofía » La Alegoría de la Caverna en la República de Platón: Conocimiento y Política
FRAG C:1. El fragmento pertenece al libro VII del diálogo República de Platón, concretamente al pasaje conocido como “alegoría de la caverna”. Un prisionero liberado consigue salir de la caverna tras un difícil ascenso y, tras acostumbrarse a la luz del exterior, contempla las cosas iluminadas y el sol. A continuación, el prisionero se debate entre su deseo de seguir disfrutando de lo que ha descubierto arriba o regresar a la caverna con sus antiguos compañeros.
El problema filosófico simbolizado por este fragmento es, por un lado, la felicidad que el sabio obtiene cuando el alma ha alcanzado el conocimiento de las Ideas y del Bien; por otro, la dificultad que el sabio, educado para gobernar el Estado, encontrará al tener que enfrentarse a los asuntos mundanos, aunque sabe que esa es su obligación. Al pasar de la luz a la oscuridad, el prisionero no sería capaz de ver nada de lo que antes veía en la caverna y, cuando intentase contar a sus antiguos compañeros las cosas que ha descubierto arriba y los animase a liberarse y salir para verlas, estos lo tomarían por loco e incluso querrían matarlo.
2. Según Platón, el sabio, al acceder al conocimiento de las Ideas y vivir conforme a la razón y la virtud, logra superar las imperfecciones del mundo sensible y alcanza una forma superior de felicidad. Esta felicidad es un estado de realización espiritual, basado en la contemplación de la verdad y el Bien absoluto.
Una vez alcanzado, el sabio se debate entre disfrutar de la felicidad que le proporcionan la sabiduría absoluta y la vida contemplativa, o regresar para ocuparse de los asuntos del Estado, misión para la que ha sido educado. Su obligación es gobernar el Estado, compensando a este por la educación recibida, pero puede encontrarse con dos obstáculos:
3. Este problema se enmarca en la teoría política que Platón expone en el diálogo República. El Estado ideal ha de ser gobernado por sabios, pues no se puede gobernar rectamente sin saber qué es verdaderamente la justicia. Las personas seleccionadas por un exigente proceso de educación serán aquellas cuya naturaleza les permita alcanzar el conocimiento del Bien, fundamento absoluto de la realidad de las Ideas y del conocimiento.
En los pasajes anteriores a la alegoría, el personaje de Sócrates había hablado del Bien, el conocimiento supremo que han de alcanzar los sabios gobernantes. Tras intentar explicarlo con los símiles del sol y de la línea dividida, Sócrates recurre a la alegoría para ilustrar de manera más eficaz su explicación. Por tanto, es un texto de gran importancia para entender la metafísica, la teoría del conocimiento, la antropología y la teoría política de Platón en el período de madurez de su pensamiento.
4. En el contexto del diálogo República, el prisionero liberado representa al sabio que ha completado su educación y está en condiciones de gobernar con justicia el Estado. La felicidad que ha alcanzado con la contemplación del Bien hace que se resista a ocuparse de los asuntos mundanos, de los conflictos propios de la vida pública.
Por un lado, es probable que, acostumbrado a las realidades del mundo inteligible, se muestre torpe y confuso para gestionar los asuntos mundanos. Por otro lado, puede que reciba el rechazo de sus conciudadanos, que se resistirán a abandonar su situación de ignorancia y ser gobernados conforme a los principios de la justicia y del bien. Pero el sabio tiene la obligación de devolver al Estado, por medio de su servicio público, la educación que este le ha proporcionado.
4. Comentario de esta frase: “¿Ha vuelto con los ojos estropeados?”. Los antiguos compañeros del prisionero liberado se burlarían de este a su regreso a la caverna porque, acostumbrado a la intensa luz del exterior, sería incapaz de ver las sombras y andaría a ciegas, entre tinieblas. Cuando quisiera convencerlos de que la verdadera realidad está en el exterior, lo tomarían por loco y pensarían que la luz lo ha cegado.
Este pasaje simboliza:
