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La arquitectura del Siglo XIX nuevos materiales, impulsada por la Revolución Industrial y basada en el hierro, el vidrio y el hormigón, visibles en obras como el Palacio de Cristal de Paxton, la Torre Eiffel o las grandes estaciones ferroviarias. En Estados Unidos surgíó la Escuela de Chicago, donde, gracias al ascensor y a las estructuras metálicas, nacieron los primeros rascacielos; su arquitecto más influyente fue Sullivan, defensor de que “la forma sigue a la función”..
El Romanticismo surge en la primera mitad del Siglo XIX como una reacción contra el neoclasicismo y la Europa de la Restauración. Defiende la subjetividad, el sentimiento, la libertad individual y el gusto por la Edad Media y el exotismo oriental. En pintura se caracteriza por el predominio del color y la luz, la pincelada suelta, las composiciones dinámicas. En escultura destaca Rude. El Realismo, a mediados del Siglo XIX, rechaza la imaginación ROMántica y se centra en representar la vida cotidiana y los problemas sociales, especialmente del campesinado y la clase trabajadora. Utiliza tonos ocres y terrosos, composiciones sobrias y ausencia de idealización. Busca mostrar la realidad tal cual es, con un enfoque casi documental. Destacan Daumier y Millet, que dignifica la vida rural en obras como El Ángelus, donde combina sencillez, religiosidad y respeto por el trabajo campesino.
El Impresionismo (1863‑1883) inaugura el arte contemporáneo rompiendo con la pintura académica. Busca captar la impresión fugaz de la realidad mediante luz cambiante, colores puros sin negro, pincelada suelta y pintura al aire libre. El tema es secundario: importa la experiencia visual. Destacan Monet, Pissarro, Sisley, Renoir y Degas. El Neoimpresionismo, creado por Seurat y Signac, convierte el impresionismo en un método científico basado en las leyes del color de Chevreul. Utiliza la técnica divisionista o puntillista: puntos o toques pequeños de colores puros que se mezclan ópticamente. Su obra más emblemática es La Grande Jatte. El Postimpresionismo reúne a artistas que, partiendo del impresionismo, abren caminos nuevos. Toulouse‑Lautrec destaca por sus escenas de cabaret y el cartel moderno;
Francisco de Goya (1746-1828) es el gran testigo de la crisis del Antiguo Régimen y el primer pintor moderno. Tras formarse en Zaragoza y viajar a Italia, se instala en Madrid en 1774, donde realiza los cartones para tapices, escenas costumbristas llenas de color. Su prestigio como retratista lo lleva a ser Pintor de Cámara. Una enfermedad en 1792 lo deja sordo y provoca un giro hacia una visión más crítica y personal, destacando Los Caprichos, serie satírica contra supersticiones y abusos sociales. Durante la Guerra de la Independencia se convierte en cronista del conflicto con El 2 de Mayo, El 3 de Mayo y Los desastres de la guerra, donde denuncia la violencia y el sufrimiento humano. En su retiro de la Quinta del Sordo crea las Pinturas negras, obras oscuras y visionarias que anticipan el expresionismo. Exiliado en Burdeos desde 1824, experimenta con nuevas técnicas y pinta La lechera de Burdeos, de pincelada libre y casi impresionista. Goya es un precursor decisivo del Romanticismo y de la pintura moderna.
Barroco es un estilo europeo del Siglo XVII y comienzos del XVIII, surgido en Italia en un contexto de Contrarreforma, absolutismo y ciencia moderna. Frente al ideal renacentista, busca emocionar mediante Realismo, dinamismo y teatralidad. En arquitectura destacan las plantas curvas, las fachadas cóncavas y convexas y la escenografía urbana, con Roma como centro y la oposición entre Bernini, representante de la magnificencia papal, y Borromini, innovador de formas y espacios. El urbanismo Barroco concibe la ciudad como obra visual, con grandes ejes y plazas como la del Popolo o la de España, mientras Francia desarrolla Versalles y las plazas reales. En escultura, Bernini encarna el ideal Barroco con obras de intenso movimiento y efectos teatrales, como el Éxtasis de Santa Teresa, donde se aprecia la “unificación de todas las artes”. La pintura se define por el Naturalismo, el color y el uso dramático de la luz, especialmente en el tenebrismo de Caravaggio
El Renacimiento fue un movimiento cultural de los siglos XV y XVI que recuperó los valores de la Antigüedad clásica dentro de una sociedad aún cristiana, situando al hombre en el centro (Humanismo) y basando el arte en la proporción, la armónía y la perspectiva. Surgido en Florencia, se apoyó en el mecenazgo, el auge económico y la llegada de sabios bizantinos. En el Quattrocento, Brunelleschi creó el nuevo lenguaje arquitectónico clásico y la perspectiva aplicada al espacio, Alberti teorizó la belleza matemática, Donatello renovó la escultura con Naturalismo y contraposto, y en pintura Masaccio aplicó la perspectiva científica mientras Botticelli desarrolló una belleza ideal y lineal. En el Cinquecento, Roma se convirtió en el centro artístico: Bramante impulsó la planta centralizada, Miguel Ángel llevó la arquitectura y la escultura a la monumentalidad y al dramatismo (terribilitá), y en pintura Leonardo perfecciónó el sfumato, Rafael alcanzó el equilibrio clásico y la escuela veneciana (Tiziano) destacó por el color y la luz. El Renacimiento supuso así la afirmación del hombre, la recuperación del clasicismo y el nacimiento del artista moderno.
El arte gótico, desarrollado entre los siglos XII y XVI, surge por el redescubrimiento de Aristóteles, la reforma cisterciense y el Renacimiento urbano, Su arquitectura se define por el arco apuntado, la bóveda de crucería, el arbotante, la verticalidad y la luz filtrada por vidrieras. Francia es el origen, con etapas que van del Primer Gótico (Saint Denis) al Clásico (Reims,) y al Radiante. Italia adopta un gótico horizontal y clasicista; Inglaterra, plantas largas y doble transepto; Alemania, gran verticalidad. En España destacan las catedrales de Burgos, León y Toledo, además del gótico tardío (Sevilla) y el mediterráneo (Gerona). La escultura avanza hacia el Naturalismo y la expresividad, con portadas como Amiens, Reims o el Sarmental de Burgos. La pintura evoluciona del gótico lineal al italo-gótico (Giotto, Duccio), al gótico internacional y a la pintura flamenca, caracterizada por el óleo, el detallismo y el simbolismo
El arte ROMánico, primer estilo internacional del Occidente cristiano, se desarrolla entre los siglos X y XII en el marco de la sociedad feudal y como evolución de las formas prerrománicas. Es un arte esencialmente religioso y monástico, impulsado por la orden benedictina de Cluny y por las peregrinaciones, especialmente el Camino de Santiago, que difunden un modelo arquitectónico común. Su arquitectura se caracteriza por plantas basilicales de cruz latina, pilares cruciformes, contrafuertes, bóvedas de cañón reforzadas por fajones, arcos de medio punto y espacios interiores oscuros y recogidos. Las iglesias de peregrinación incorporan girola, absidiolos y tribuna. En Francia destacan Cluny y las grandes iglesias de peregrinación, mientras que el ROMánico lombardo italiano aporta bandas lombardas y arquerías ciegas. En España sobresalen el ROMánico del Camino de Santiago y el ROMánico tardío castellano. La escultura ROMánica, concebida como “Biblia en imágenes”, es antinaturalista, hierática y frontal, centrada en temas como el Juicio Final o la Maiestas Domini, con ejemplos como Moissac o el Pórtico de la Gloria. La pintura, también didáctica, utiliza el fresco sobre muro, con colores puros
El arte griego se fundamenta en el humanismo, donde el hombre es la medida de todas las cosas, en la organización en polis, que convierte el arte en instrumento político, y en el pensamiento racional, que impulsa un arte proporcional, ordenado y basado en cánones. La arquitectura, esencialmente religiosa y arquitrabada, tiene en el templo su edificio clave, concebido como morada del Dios y proyectado hacia el exterior mediante el peristilo. La Acrópolis de Atenas, reúne obras como los Propíleos, el Partenón. En escultura, Grecia busca la belleza ideal, el estudio anatómico, el movimiento y el volumen, y pasar al equilibrio clásico y a la expresividad del clasicismo tardío . El periodo helenístico acentúa el dramatismo y el dinamismo reflejando un arte más emocional que influirá directamente en Roma.
