Portada » Historia » Historia de España: De la Monarquía Visigoda a las Reformas Borbónicas
Desde el siglo III, el Imperio romano entró en crisis y sufrió invasiones de pueblos germánicos, de modo que en el siglo V suevos, vándalos y alanos ocuparon partes de Hispania. Los visigodos llegaron por acuerdos con Roma para expulsarlos; primero se asentaron en la Galia con capital en Tolosa, pero tras su derrota en la Batalla de Vouillé se establecieron definitivamente en Hispania, creando un reino con capital en Toledo.
A finales del siglo VI, Leovigildo consolidó el dominio visigodo al derrotar a los suevos y recuperar territorios, fortaleciendo la monarquía e impulsando instituciones como el Aula Regia y los Concilios de Toledo. Intentó unificar visigodos e hispanorromanos, pero fracasó por la diferencia religiosa (visigodos arrianos frente a población católica).
La unidad religiosa se logró con Recaredo I, quien en el III Concilio de Toledo adoptó el catolicismo. Finalmente, Recesvinto completó la unificación jurídica con el Liber Iudiciorum.
La repoblación fue el proceso mediante el cual los reinos cristianos ocuparon y poblaron los territorios conquistados a los musulmanes para asegurar su control. Se desarrolló en distintas fases:
Como resultado, se configuró una división agraria duradera: grandes propiedades en el sur y pequeñas y medianas en el norte, con el río Tajo como referencia.
Los Reyes Católicos gobernaron conjuntamente sus territorios según la Concordia de Segovia, aunque la unión fue solo dinástica, manteniéndose leyes e instituciones propias en cada reino, con clara supremacía de Castilla. Su reinado sentó las bases del Estado Moderno mediante:
A finales del siglo XV, los Reyes Católicos impulsaron la unidad religiosa. Para ello, crearon la Inquisición española en 1478 y en 1492 decretaron la expulsión de los judíos que no se convirtieran al cristianismo. Esto provocó efectos negativos en la economía y la sociedad.
En 1502 obligaron a los musulmanes a convertirse, dando lugar a los moriscos. Durante el reinado de Felipe II se prohibieron sus costumbres, lo que provocó la Rebelión de las Alpujarras. Finalmente, bajo Felipe III se decretó la expulsión de los moriscos por rechazo social y miedo a una alianza con los turcos, lo que tuvo graves consecuencias económicas y sociales.
Felipe II heredó de Carlos V un vasto imperio e incorporó Portugal, convirtiéndose en el monarca más poderoso de su tiempo. Su política exterior buscó mantener la hegemonía española:
En el siglo XVII, España vivió una profunda crisis bajo los llamados Austrias Menores. Durante el reinado de Felipe IV, su valido, el Conde-Duque de Olivares, intentó mantener la hegemonía española mediante la Unión de Armas, que pretendía repartir el esfuerzo militar entre todos los reinos. Estas medidas provocaron:
La muerte sin descendencia de Carlos II provocó la Guerra de Sucesión Española, que terminó con la llegada de la dinastía borbónica. Felipe V y Fernando VI implantaron la monarquía absoluta:
El Despotismo Ilustrado fue un sistema del siglo XVIII que mantenía el absolutismo, pero buscaba modernizar el país con reformas. Carlos III fue su principal representante, impulsando mejoras en la administración, economía y sociedad. Estas medidas encontraron oposición, destacando el Motín de Esquilache, lo que limitó parte de las reformas.
