Portada » Historia » La Construcción del Estado Liberal en España (1833-1874): Historia y Transformación
Historia de España
El 29 de septiembre de 1833 fallece Fernando VII, dejando una esposa joven, María Cristina, y dos hijas: la mayor y heredera, Isabel, con solo 3 años de edad.
Desde 1833 a 1868 se asistirá a lo que se conoce como la Revolución Liberal en España o Revolución Burguesa. Este proceso supuso el paso de la Monarquía Absoluta a un Estado burgués parlamentario, lo que implicaba una transformación económica y social profunda donde la alta burguesía dominaría el poder.
En este contexto, el pueblo pasó de la condición de vasallo a la de proletario o jornalero. Fue un período sumamente complejo desde el punto de vista político, estructurado en las siguientes etapas:
Además, se promulgaron cuatro constituciones y se sucedieron continuos pronunciamientos liberales: el Estatuto Real de 1834, la Constitución de 1837, la Constitución de 1845 y la Constitución de 1856 (denominada non nata).
Finalmente, el reinado de Isabel II concluiría con la Revolución de 1868. Conocida como “La Gloriosa” o “La Septembrina”, puso fin a la monarquía isabelina. Este suceso daría paso al Sexenio Democrático (1868-1874), periodo que comprende:
Cabe destacar que, debido a estas urgencias, no se trató de una auténtica reforma agraria, sino de una medida financiera.
Los bienes del clero regular se convirtieron en bienes nacionales. En cada provincia se organizaron subastas públicas para asignar las propiedades. El mejor postor podía pagar al Estado de dos formas: en metálico o entregando títulos de la Deuda Pública. Este último sistema resultó más beneficioso para los compradores por su valor nominal. Para el Estado, significó recuperar títulos con el fin de amortizar el déficit.
Se vendió aproximadamente un tercio de las tierras cultivadas del país, las cuales fueron adquiridas por la burguesía enriquecida, que se transformó en una nueva clase terrateniente. El Estado solo consiguió un «parche» para la Hacienda: permitió financiar la guerra carlista y saldar una parte de la deuda pública.
Mendizábal dimitió en 1836 debido a las tensiones con los moderados. Sin embargo, tras una breve vuelta al liberalismo moderado, en el verano de 1836 estalló el Motín de la Granja (o Motín de los Sargentos). Este levantamiento, inspirado por Mendizábal, obligó a la regente a promulgar la Constitución de 1812 y a convocar nuevas Cortes.
Las elecciones municipales de 1839 fueron ganadas por el Partido Progresista. Ante esto, los moderados intentaron paralizar la revolución liberal decretando una nueva Ley de Ayuntamientos, mediante la cual el monarca nombraría directamente a los alcaldes de las capitales de provincia. Esta medida provocó fuertes revueltas urbanas.
Como consecuencia, María Cristina terminó renunciando a la regencia en octubre de 1840, exiliándose en París mientras Isabel contaba con solo 10 años. El General Espartero fue nombrado nuevo regente, convertido en el «salvador de España» tras derrotar a los carlistas y personificar la victoria liberal.
Las elecciones de 1841 ratificaron la victoria progresista, y tanto el Senado como el Congreso aprobaron su regencia. No obstante, su mandato fue inestable:
El detonante de su caída fue el Tratado de Libre Comercio con Inglaterra (1841). Este acuerdo permitía la entrada libre de tejidos de algodón, perjudicando gravemente a la industria textil nacional y a la burguesía catalana. Barcelona inició movimientos de protesta que Espartero reprimió con dureza: prohibió las asociaciones obreras y, en diciembre de 1842, bombardeó Barcelona desde Montjuic, obligando a la ciudad a pagar una contribución.
Estos sucesos marcaron el final de su prestigio. En las elecciones de 1843, la oposición creció y se produjo un levantamiento conjunto de generales progresistas y moderados (como Narváez y Prim). Tras ser derrotado en Torrejón de Ardoz, Espartero dimitió y se exilió al Reino Unido. 50
