Portada » Historia » Historia de España: De la Dictadura de Primo de Rivera a los Austrias
A finales de 1925, Miguel Primo de Rivera había solucionado los principales problemas de España: la paz social, la guerra de Marruecos y una etapa de prosperidad económica. Por ello, sustituyó el Directorio Militar por el Directorio Civil, incorporando civiles al gobierno e intentando normalizar la vida política.
La economía vivió una etapa de crecimiento gracias a la bonanza internacional y la intervención estatal (obras públicas, proteccionismo y monopolios como CTNE y CAMPSA). Sin embargo, desde 1929, la crisis económica y la falta de apoyos políticos llevaron a la dimisión de Primo de Rivera en enero de 1930.
Tras la Guerra Civil, España quedó arruinada y aislada. En los años 40, el régimen implantó una política autárquica caracterizada por el intervencionismo, el racionamiento y la creación del INI (1941) para impulsar la industria.
En los años 50, el abandono de la autarquía fue impulsado por la ayuda estadounidense y el ingreso en organismos internacionales. El Plan de Estabilización de 1959 marcó un punto de inflexión, permitiendo el desarrollismo de los años 60, donde España alcanzó tasas de crecimiento cercanas al 8 % anual gracias al turismo, la inversión extranjera y la emigración.
En el año 711, un ejército musulmán derrotó al rey visigodo Rodrigo en la Batalla de Guadalete, iniciando la conquista de la Península. Las etapas de Al-Ándalus fueron:
La Reconquista cristiana avanzó tras la victoria en las Navas de Tolosa (1212), consolidando reinos como Castilla y Aragón. La repoblación se organizó mediante sistemas como la presura, el concejil y los repartimientos.
Los Reyes Católicos impulsaron la unidad religiosa mediante la creación del Tribunal de la Inquisición (1478) y la expulsión de judíos y musulmanes. Su política exterior se centró en:
La administración de América se centralizó a través de la Casa de Contratación, el Consejo de Indias y la figura de los virreyes.
Los Austrias se dividen en Mayores (Carlos I y Felipe II), periodo de máxima hegemonía, y Menores (Felipe III, Felipe IV y Carlos II), marcados por la decadencia.
La muerte de Carlos II sin descendencia en 1700 provocó la Guerra de Sucesión Española, poniendo fin a la Casa de Austria.
