Portada » Historia » La Ilustración, la Revolución Industrial y la Transformación del Mundo Moderno
La Ilustración fue una corriente intelectual del siglo XVIII que cuestionó los principios del Antiguo Régimen. Sus bases ideológicas eran las siguientes:
Las ideas ilustradas se difundieron por Europa y América, fundamentalmente gracias a la Enciclopedia, publicada en Francia y dirigida por Diderot y D’Alembert. También fueron medios de expresión de la ideología ilustrada los salones, las academias y la prensa.
En el siglo XVIII, varios monarcas, como José II de Austria, Catalina II de Rusia, Federico II de Prusia y Carlos III de España, aplicaron algunas ideas ilustradas. Este sistema político se conoce como despotismo o absolutismo ilustrado. El objetivo era elevar el nivel educativo de sus súbditos, racionalizar la Administración y potenciar el desarrollo económico de los territorios que gobernaban, pero sin perder su poder. Para ello, tomaron diversas medidas:
El despotismo ilustrado no alteró las bases del Antiguo Régimen, ya que las reformas no limitaron el poder absoluto de los monarcas y, además, chocaron con los privilegios estamentales, que eran la base de un sistema social que los reyes no querían abolir.
En 1700, la muerte de Carlos II de Habsburgo sin descendencia enfrentó a Francia y al Sacro Imperio en el intento de instalar en el trono español a sus candidatos: Felipe de Anjou, de la casa de Borbón, nieto del rey de Francia Luis XIV, y el archiduque Carlos de Habsburgo. En su testamento, Carlos II designó heredero a Felipe de Anjou, pero el archiduque no lo admitió y reclamó su derecho al trono.
Así se inició en 1701 la guerra de Sucesión, que fue un conflicto internacional, en el que se enfrentaron una coalición de potencias europeas (Sacro Imperio, Países Bajos y Reino Unido) contra Francia y España. Pero también fue una guerra civil, porque gran parte de Castilla apoyó a Felipe de Anjou mientras que la Corona de Aragón fue partidaria de Carlos de Habsburgo.
En 1713 el archiduque Carlos fue nombrado emperador, hecho que supuso el final de la guerra. En 1714 se firmó el Tratado de Utrecht, en el que se reconocía a Felipe V como rey de España. A cambio, España renunció a sus posesiones en Flandes e Italia, que entregó a Austria. Además, cedió Gibraltar y Menorca a Inglaterra y concedió a los ingleses ventajas comerciales con América.
La guerra entre los insurgentes americanos y el Reino Unido fue larga (1775-1783). Los colonos, liderados por George Washington, fueron apoyados por Francia y España. Tras las decisivas victorias de los colonos en las batallas de Saratoga y Yorktown, la contienda finalizó con la Paz de Versalles (1783), en la que el Reino Unido reconoció la independencia de Estados Unidos.
En 1787 se aprobó la Constitución de Estados Unidos, la primera de la historia. En ella se reconocían la soberanía nacional y la separación de poderes. El poder legislativo residía en dos cámaras (Cámara de Representantes y Senado), elegidas por sufragio universal masculino (solo población blanca); el ejecutivo, en un presidente, elegido por votación indirecta; y el judicial, en jueces independientes.
En 1789, George Washington se convirtió en el primer presidente estadounidense.
La Revolución Industrial fue un conjunto de importantes transformaciones económicas y sociales que se produjeron como consecuencia de la utilización masiva de máquinas en los procesos de producción. Estos cambios se iniciaron en Gran Bretaña en la segunda mitad del siglo XVIII y supusieron el paso de una economía agraria y una sociedad rural a una economía industrial y una sociedad urbana.
En la Revolución Industrial se pueden diferenciar dos fases: la Primera Revolución Industrial, que comenzó hacia 1760, y la Segunda Revolución Industrial, que se inició en torno a 1870.
La Revolución Industrial fue acompañada de importantes cambios demográficos y agrarios.
Hasta el siglo XVIII, la población inglesa creció lentamente debido a que la natalidad era elevada, pero también lo era la mortalidad.
En la segunda mitad de este siglo se inició un crecimiento demográfico importante y sostenido. Su causa principal fue el descenso de la mortalidad, a la vez que la natalidad siguió siendo alta. La mortalidad descendió por varias razones:
El crecimiento de la población provocó un aumento de la demanda de productos agrícolas e industriales y permitió disponer de más mano de obra para emplear en las nuevas fábricas.
El aumento de la demanda de alimentos favoreció la aplicación de innovaciones en la agricultura y la ganadería.
La producción del sector primario creció en el siglo XVIII. Los agricultores obtuvieron mayores ingresos y pudieron ahorrar y formar un capital. Algunos invirtieron estos ahorros en la industria o la banca.
Tras la derrota de Napoleón, se inició en Europa una época de reacción denominada Restauración, caracterizada por:
Las principales potencias europeas se reunieron en el Congreso de Viena, presidido por Metternich, para garantizar una paz duradera y evitar nuevas revoluciones. En el Congreso se remodeló el mapa de Europa:
Pero este Congreso creó nuevos problemas, como las falsas uniones de Noruega y Suecia, y no resolvió los nacionalismos ignorados de Polonia, Italia o Alemania.
