Portada » Historia » Ascenso de los Totalitarismos y la Gran Depresión en el Siglo XX
Tras la Revolución Rusa de 1917, se constituyó un nuevo estado socialista: la URSS. Tras la muerte de Lenin, se produjo un debate sobre el camino a seguir para consolidar la revolución, enfrentando las propuestas de Trotski y Stalin. En 1927, Joseph Stalin asumió como secretario general del Partido Comunista, ejerciendo un poder absoluto bajo un régimen totalitario.
Para convertir a la URSS en una potencia industrial, se implementó una economía planificada mediante planes quinquenales gestionados por el Gosplan:
Aunque la Constitución de 1936 definía a la URSS como un estado de obreros y campesinos basado en los soviets, en la práctica, los derechos y libertades eran inexistentes. Stalin concentró el poder, convirtiendo al país en un estado policial destinado a ahogar cualquier disidencia.
La conversión de Italia en una dictadura fascista comenzó en 1924, tras la victoria de Mussolini. Sus pilares fueron:
La crisis de 1929 devastó la economía alemana, generando un descontento social que polarizó a la población. El Partido Nazi, liderado por Hitler, capitalizó este malestar con promesas de recuperación.
Tras presiones de fuerzas conservadoras, el presidente Hindenburg nombró a Hitler canciller en 1933. Mediante la Ley de Plenos Poderes, Hitler pudo gobernar al margen del parlamento. Tras la muerte de Hindenburg en 1934, se proclamó Führer del III Reich.
El origen de la crisis se encuentra en una burbuja especulativa donde el valor de las acciones superaba su valor real. En el Jueves Negro de 1929, el pánico provocó una oleada vendedora que derivó en el crac bursátil.
