Portada » Filosofía » Dominando el Razonamiento: Falacias Lógicas y la Evolución del Ser Humano
La lógica es la ciencia que estudia los principios que hacen a un razonamiento correcto o incorrecto. Fíjate cuando la gente argumenta entre sí: a veces utilizan argumentos buenos y otras, argumentos un poco peores.
Homer tiró la basura a la calle para que los basureros pasaran a recogerla; cuando pasaron, no se la recogieron, él se cabreó con los basureros y tiraba la basura al lado de su casa hasta que hizo una montaña de basura y salían las ratas por todos lados. Hasta que se presentó de alcalde él y le pagaban por guardar la basura de otros países y metía toda esa basura en una cueva, hasta que estalló la cueva y salió la basura por todo el pueblo. Finalmente, Homer cogió dinero y se fue con su familia fuera del pueblo.
Una falacia es un argumento que parece correcto, pero que en realidad es falso. Muchas veces, cuando discutimos o argumentamos, caemos en argumentos falaces, sea consciente o inconscientemente. Por eso tenemos que aprender a detectarlos.
La lógica es la parte de la filosofía que se ocupa de estudiar los razonamientos. Un argumento es correcto si la relación lógica entre las premisas de este argumento es correcta:
Es un argumento correcto siempre, mientras que este, que llamamos B:
Es incorrecto.
Otro ejemplo de falacia lógica es la falacia de negación del antecedente.
Si llueve, la calle estará mojada;
no llueve.
Entonces, la calle no estará mojada.
La forma lógica de esta falacia es:
Un tercer ejemplo de falacia lógica es el falso silogismo disyuntivo.
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Para ser un gran futbolista hay que tener talento natural o entrenar duro. Adolfo, que es un gran futbolista, entrena duro. Por consiguiente, Adolfo no tiene talento natural. |
Este argumento de falsa disyunción es mucho más común de lo que creemos; a menudo se plantean las cosas al modo de disyunciones que, si se piensan bien, están lejos de ser excluyentes. Algo así como cuando te preguntan a quién quieres más, a papá o a mamá…
Las falacias retóricas son argumentos que provocan algún tipo de engaño sobre el auditorio. Estas aprovechan la falta de atención, la credulidad o la emoción de la gente para colar como correcto un argumento que en realidad es incorrecto.
En el siglo XIX, un científico se enfrentó a las iras de la sociedad biempensante al proponer una teoría revolucionaria. Era Charles Darwin, quien con su teoría de la evolución defendía que los seres humanos, igual que todas las demás especies vivas, habían evolucionado de otras especies a lo largo de milenios.
La selección natural es un proceso de la evolución que explica cómo cambian los seres vivos con el tiempo. En una misma especie, los individuos no son todos iguales: algunos son más fuertes, más rápidos o resisten mejor ciertas condiciones. Estas diferencias son normales y se llaman variaciones.
El entorno en el que viven los seres vivos no es fácil. Hay depredadores, enfermedades, falta de comida y cambios de clima. Por eso, no todos consiguen sobrevivir. Los individuos que tienen características que les ayudan en ese entorno tienen más posibilidades de vivir más tiempo. Al sobrevivir más, esos individuos también tienen más oportunidades de reproducirse. Cuando tienen descendencia, les pasan sus características a sus hijos.
De esta manera, esas características útiles se vuelven cada vez más comunes en la población. Con el paso de muchas generaciones, la especie va cambiando poco a poco y se adapta mejor a su entorno. Esto no ocurre de repente, sino a lo largo de mucho tiempo. En resumen, la selección natural es el proceso por el cual los seres vivos mejor adaptados sobreviven, se reproducen y hacen que la especie evolucione.
La evolución del ser humano abarca desde los primeros homínidos hasta el ser humano actual:
No es difícil entender que a veces cometemos errores graves al dejarnos llevar por un grupo. A la hora de tener razón, es cierto que a veces hay que confiar en lo que dice la mayoría, pero en última instancia la racionalidad no obedece a ninguna ley democrática; una persona es capaz de tener toda la razón frente a lo que dice un grupo.
¿Por qué sucede esto? Los seres humanos somos eminentemente sociales. Nos gusta ser aceptados y tendemos a evitar los conflictos, máxime cuando nos enfrentamos a un grupo muy cohesionado. El problema es que los grupos cohesionados también se equivocan; a veces más que los demás, porque es difícil que los individuos alcen la voz para expresar un punto de vista disconforme. Así, los grupos pueden seguir pautas de comportamiento demenciales porque sus miembros lúcidos no se atreven a denunciarlo.
La palabra «cultura» usualmente se refiere al conjunto de conocimientos adquiridos por un individuo en base al estudio. Es un saber académico vinculado a los clásicos. Sin embargo, en un sentido general, la cultura es el conjunto de conocimientos, técnicas y valores transmitidos por un grupo humano mediante el aprendizaje social. Incluye pautas sobre cómo pensar, sentir y actuar.
De este modo, no hay una sola cultura, sino muchas: japonesa, inglesa, española, árabe… Hay cultura urbana, rural, juvenil o hip hop. Hay tantas culturas como grupos humanos, y nosotros podemos ser enculturizados en varios de ellos.
